
Hoy más que nunca necesitamos compartir las buenas nuevas, lo que es bueno para la vida y lo que Dios quiere que hagamos.Esto significa que hablaremos siempre con la verdad, pero que más importante aún, hablemos del Evangelio en todo momento
La verdad es que, ya sea que nos demos cuenta o no, nuestras vidas están constantemente contando una historia acerca de Dios. Entonces surge la pregunta ¿qué tipo de historia cuentan?
En la Biblia, en la segunda carta a los Corintios, capitulo 5, verso 20, dice así, “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios»”. (NVI)
En el versículo anterior, Pablo describe a los cristianos como “embajadores”.
Pero ¿Qué es un embajador?; podemos decir que un embajador es “un mensajero o representante autorizado”. Por ejemplo, los gobiernos nombran sus embajadores para que los representen en otras naciones, escogen personas idóneas para este fin.
Aunque todos nosotros cumplimos el papel de ser embajadores de alguna forma, es así que como empleados representamos a la empresa para la que trabajamos; como miembros de familia los representamos ante los demás; como cónyuges representamos nuestro matrimonio… Y también, como cristianos representamos a Cristo ante el mundo.
El mundo ve automáticamente a los cristianos como un reflejo de Dios, ¡y deberían hacerlo!
Después de todo, eso es lo que estamos llamados a hacer como embajadores.
Surge la pregunta ¿estás viviendo de una manera que realmente represente a Dios?.
Es común que las personas actúen como aquellos con los que comparten tiempo; así que, si quieres imitar el carácter de Dios en tu vida, necesitas pasar tiempo con Él; leyendo la Biblia, pasando tiempo en oración, cantando alabanzas y congregándote en la Iglesia con regularidad.
Porque, ¡cuánto más tiempo pases en la presencia de Dios, más de Su carácter se te contagiará!; e igualmente, ¡en la medida en que reflejes de Su carácter podrás atraer a otros, estarás ofreciendo esperanza y cumplirás tu llamado de ser un embajador de Dios en la tierra!
Oremos, “Amado Señor, gracias por llamarme para ser un embajador de Tu Reino, y así ser luz para los que me rodean. Gracias por confiarme tan trascendental misión. Edifica mi vida con Tu Palabra para que pueda ser más como Tu y menos como yo. Gracias por transformarme por dentro y por fuera para que mis acciones hablen de Tu amor, de Tu bondad y de Tu misericordia a dondequiera que yo vaya, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios»”. 2 Corintios 5:20 (NVI)
Buenos dias
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
