
El diccionario describe a la palabra “compasión” de la siguiente forma: “Es el sentimiento de pena por el sufrimiento de otra persona, que va acompañado del deseo o la acción de intentar aliviarlo”.
Jesús es la máxima expresión que haya existido sobre la compasión, es quizás por eso que en la Biblia, en el evangelio de Mateo, capítulo 9, verso 36, dice: “Al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor”. (RVC)
Y al leer en los evangelios, podemos darnos cuenta de que Jesús no observaba desde distancia lo que le pasaba a los demás, sino que iba adonde había dolor.
Sabemos que él tocaba los leprosos, conversaba con samaritanas, alimentaba hambrientos, sanaba a los enfermos, entre muchas otras acciones compasivas.
Esto nos sirve para decir que la compasión cristiana no es un acto emocional, sino que es el motor práctico que suple o resuelve las necesidades de los demás.
Por otro lado, la indiferencia es un pecado sin voz. Hoy en día muchos ignoran las necesidades de sus vecinos, quizás porque les incomodan sus agendas.
Te motivo para que a partir de hoy no ignores la necesidad de la gente cercana a ti. Identifica lo que puede estar necesitando un vecino que se encuentra solo, o a un familiar en dificultades, o tal vez puedes encontrar a un amigo sintiéndose deprimido.
Dios te quiere siendo Sus manos, Su boca y Su respuesta ante las necesidades; que como el buen samaritano seas instrumento de la Gracia de Dios en este tiempo.
Oremos: “Amado Señor, reconozco que con frecuencia he ignorado las necesidades de los demás. Pero hoy siento Tu llamado a la acción, a servir supliendo necesidades en las personas, siendo el reflejo de Jesús teniendo una compasión activa; esto lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor”. Mateo 9:36 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
