
Cuando hablamos de riqueza en muchos casos se asimila con el tema económico, es decir de contar con abundancia de bienes materiales, pero la realidad es que la palabra riqueza esta también relacionada con la palabra abundancia; en este sentido la riqueza es un concepto que hace referencia a la abundancia del bien, sea este algo tangible, como los bienes materiales o intangible, tales como los bienes emocionales y espirituales.
Dios quiere que abundemos en riquezas, y estas hacen referencia a una vida plena y abundante
En la carta a los Filipenses capítulo 4, verso 19, dice así “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. (NVI)
Insisto, ¡Dios ha preparado “riquezas” para ti!; por un lado, promete riqueza de bondad, paz, misericordia, gracia, y paciencia, entre muchas otras más.
En otro lugar, el versículo de hoy nos dice Dios quiere proveernos de todo lo que nos pueda faltar.
Sin embargo, veo con tristeza que muchas personas no reciben estas riquezas. Es decir, que creen en unas promesas, pero en otras no, por lo tanto viven la fe a su manera.
Quizás creen que el estilo de vida fomentado por los medios de comunicación y la influencia de la sociedad moderna son los reales, se dejan moldear por los hábitos, costumbres y patrones del mundo que los rodea.
Pero todo esto debe y puede cambiar cuando hacemos de la Palabra de Dios nuestra fuente de influencia, y cuando en nuestra fe puesta en Jesús aceptamos, recibimos y vivimos acorde con los principios, valores y promesas bíblicas.
Así que hoy te motivo para que dejes que Dios escudriñe tu corazón y tu mente.
Pregúntate lo siguiente, ¿De verdad crees que Él ha preparado riquezas para ti? ¿Tus pensamientos están moldeados por tu fe en Él o en el mundo que te rodea?
Decide creerle a Dios; humíllate ante Él; suelta todo espíritu de orgullo; porque cuando tengas la suficiente fe, vas a poder recibir todas las riquezas que Dios tiene preparadas para ti.
Oremos, “Amado Señor, gracias por ser mi proveedor, mi Señor y mi todo. Renuncio a pensar como el mundo piensa, y acepto pensar como Tu lo estableces en Tu Palabra. Creo que recibo abundantes riquezas de paz, de misericordia, de bondad, de amor y también que Tu me suples para cada necesidad, declaro que en Ti esta puesta toda mi confianza, lo creo y establezco en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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