
Si algo está siendo manipulado en estos últimos años es la identidad.
Se esta tratando de vender la idea de que cada quien puede ser o parecer ser quien quiera, dejando a un lado e ignorando la identidad que Dios ha establecido para la humanidad.
Dios nos creó como hombres y mujeres, solamente, no hay otras definiciones sobre la identidad personal que se puedan agregar.
Pero además en Cristo Jesús nos otorga el estatus de hijos de Dios.
En la Biblia en el evangelio de Lucas capítulo 15, versos 11 al 32, Jesús imparte la parábola del hijo prodigo, en ella se detalla el proceso de la restauración de la identidad del hijo rebelde y descarriado, haciendo referencia al mejor ejemplo del corazón de Dios para restaurarnos a ti y a mí como sus hijos.
En el relato, el hijo rebelde regresa al Padre con la única esperanza de que se le permita servir a su padre como uno de los esclavos. Pero cuando el hijo se acercó a su casa, el padre salió corriendo a su encuentro e inmediatamente le restauró su identidad como un hijo, olvidando todo lo pasado.
En la primera carta de Pedro, capítulo 2, verso 9 dice así, “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable”. (RVC)
Dice la escritura que hemos sido escogidos y comprados por Dios por medio de Jesús y del sacrificio de la cruz, y lo hizo por amor. Porque Dios te ama con un amor que no se puede describir.
Deja que tu Padre Celestial sea quien determine tu identidad en Cristo. Medita hoy pidiendo una nueva revelación de quién eres en Él.
Permita que el Espíritu te llene de nuevo y te instruya para vivir una vida acorde con el propósito restaurador de Dios.
No hay mayor alegría que vivir con una identidad definida y restaurada, la que permite que nuestra existencia sea verdaderamente libre y así poderle anunciar a los demás sobre quien nos sacó de las tinieblas a la luz de Dios.
Oremos “Amado Señor, no tengo suficientes palabras para agradecerte por haberme escogido y restaurado en Cristo. Acepto y vivo acorde con la identidad que me das como hijo(a) tuyo(a). Renuncio a la confusión de identidad de individuo que el mundo promuevo y me comprometo a hablar de lo que has hecho en mi por medio de tu hijo, esto lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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