LIMPIOS DE TODO PECADO
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el
7 de abril de 2024, 7:30pm”
Texto Bíblico: 1 Juan 1:7
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
El Apóstol Pablo hace en la carta a los Romanos, lo que yo a veces he dicho, es un grito lastimoso: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7: 24) Inmediatamente antes ha escrito: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.” (Romanos 7:19-23, 24)
Juan escribió en su primera carta: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”. (1 Juan 1:7-10) Mas adelante Juan escribió en su primera carta “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. (1 Juan 3:4-9)
Durante mi vida pastoral he visto muchas personas que asisten regularmente a la iglesia lidiar con el pecado y parecería que no pueden vencer. ¿Podemos ser limpios de todo pecado?
Cuando una persona confiesa públicamente que Jesucristo es su Salvador se convierte en un hijo de Dios. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13) Dios se convierte en su padre y esa relación se mantendrá para siempre, mientras esa persona se mantenga fiel a esa pública confesión de fe.
Cuando una persona confiesa públicamente que Jesucristo es su Salvador todos sus pecados son borrados y Jesucristo se convierte en su abogado ante el Padre por cualquier pecado que posteriormente cometa. Aunque peque Dios continuará siendo su Padre y Jesucristo inmediatamente estará dispuesto para restaurar esa relación paterna filial. Lo único que tiene que hacer esa persona es reconocer que ha pecado y confesar en arrepentimiento su pecado.
La salvación no implica la erradicación de la naturaleza pecaminosa del creyente. La naturaleza pecaminosa será erradicada del creyente cuando su cuerpo sea levantado de la tumba o sea transformado en el levantamiento de la iglesia. La naturaleza pecaminosa será erradicada del creyente cuando su cuerpo corruptible sea transformado en uno incorruptible.
Cuando una persona confiesa públicamente que Jesucristo es su Salvador personal Dios –Su Padre- implanta en él una nueva naturaleza que le capacita para vivir victoriosamente sobre su naturaleza pecaminosa.
Una persona puede caer en pecado por diversas razones:
Puede ser tentado por Satanás. Incidentalmente lo seduce para que desobedezca a Dios
Puede ser víctima de una fortaleza espiritual. Continuar practicando conductas que no son agradables a Dios como si no estuvieran reñidas con los reclamos divinos.
Puede ser víctima de una atadura, Reconocer que una acción es pecado, pero no poder dejar hacerla.
Puede haber aprendido a hacer acciones pecaminosas que a través de los años ha realizado y no las reconoce como pecado.
David, según el Salmo 32, escribió:
“Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano.
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.”
La confesión es la manera de vivir limpio de pecado. Primeramente, confesando que Jesús es el Salvador personal de uno. Luego, vivir una vida de constante confesión de los pecados que uno cometa. Pero hay ocasiones que hay que dar un paso más, ser liberado de una maquinación del Adversario “Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”. (2 Corintios 2:10-12)
El proceso de liberación conlleva varias etapas
Deseo de vivir en libertad, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. (Mateo 11:28-30)
Identificar el pecado y la causa del mismo –Fortaleza Espiritual, Atadura, Internalización-, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” (Salmo 139:23,24)
Arrepentimiento y confesión, “No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” (Lucas 13:3,5) La liberación no es substituto del arrepentimiento
Fe, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6)
Apropiarse de la verdad, “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36)
Oración y ayuno, “Pero este género no sale sino con oración y ayuno.” (Mateo 17:21)
E
l pecado es algo muy serio. No se puede jugar con él, pero Dios es misericordioso y está pronto a perdonarnos y a liberarnos de todo pecado.
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. ….. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. (1 Juan 1:7, 2:1-2)
N O T A:
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