EL COSTO DE SEGUIR A CRISTO
Pastor Jorge L. Cintrón
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Mateo 6:24
El celebre predicador Charles H. Spurgeon afirmó en una ocasión: “No fuimos creados de nuevo para permitir que nuestras pasiones gobiernen sobre nosotros , sino que, como reyes, podamos reinar en Cristo Jesús sobre el triple reinado del espíritu, alma y cuerpo, para la gloria de Dios, el Padre¨.
Un soldado cristiano compartía con su compañero de milicia las buenas nuevas de salvación y le invitaba a que entregara su vida a Jesucristo. El compañero de milicia le respondía: ¨el precio de seguir a Cristo es muy alto”. Y comenzaba a hacerle una lista de todas las cosas que tendría que dejar si decidía seguir a Cristo. Mientras hacia esa lista un oficial del ejército pasó cerca de donde ellos estaban conversando. Luego de hacer los saludas militares el oficial le dijo al soldado: “muy interesante la lista de costos que usted tendría que enfrentar si decide seguir a Cristo. Mas le sugiero que no piense en lo que le costaría seguir a Cristo; piense en lo que le costaría no seguir a Cristo”.
La decisión de seguir a Cristo es una decisión muy seria. Hoy por hoy muchas personas vienen a Cristo buscando que Él les resuelva sus situaciones particulares. Dios la mayoría de las veces lo hace. Dios lo hace porque quiere mostrarle su poder y amor. Dios lo que quiere es Salvar sus vidas de las garras del maligno.
Cuando uno verdaderamente conoce a Dios a través de Jesucristo a uno no le pesa pagar el precio de seguirle
Es un precio de lealtad. Jesucristo es el Señor. No hay autoridad superior en la vida de un creyente que Jesucristo. Pedro y Juan al ser perseguidos también por el concilio le dijeron a los líderes judíos: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” (Hechos 4:19,20)
Es un precio de santidad. Dejemos que la Palabra sola hable:
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. (I Pedro 1:13-16)
Pablo le escribe a los colosenses: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.” (Colosenses 3:5-7)
Juan en su primera carta lo presenta así: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (I Juan 2:16,17)
Es el precio de ser diferentes. Jesús lo afirmó así al orar sacerdotalmente por los creyentes: “No son del mundo, como yo tampoco soy del mundo” (Juan 17:16) El creyente no puede seguir la corriente del mundo. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2)
Es el precio de la proclamación. El creyente no se puede quedar callado tiene que hablarles a otros de Jesucristo. Tiene que invitar a otros a tener un encuentro salvador con Jesucristo.
Estamos en la temporada de Adviento. Hoy encendimos la segunda vela de Adviento; la VELA DE BELEN.
La iglesia al encender la vela de Belén recuerda los preparativos que María y José hicieron para el nacimiento del niño Jesús. Esta vela representa los cambios que se deben hacer para preparar el camino para que Cristo venga a morar en nuestros corazones
Hoy Cristo nos ha invitado a sentarnos con Él a su mesa. Sentarnos con Él a su mesa es proclamar que esperamos la Segunda Venida de Cristo. Es un llamado a estar preparados para es encuentro con nuestro Salvador, Señor y Rey.
Hoy somos retados a prepararnos para celebrar la primera venida de Cristo en un pesebre, un establo en el humilde poblado de Belén.
Somos retados a prepararnos para la segunda venida de Cristo.
Su primera venida fue anunciada con el cántico de un coro de ángeles.
Su segunda venida será anunciada con el sonar de trompeta.
Tal vez alguien podría pensar que el costo de seguir a Cristo pueda llegar a ser uno muy alto. Si, puede llegar a ser un costo muy alto. Pero el costo no se puede comparar con lo que le costó a Dios: la sangre de Jesucristo en la Cruz. Tampoco se puede comparar con la recompensa de ser un discípulo de Cristo: la vida eterna.
(El COSTO DE SEGUIR A CRISTO, mensaje que será predicado el domingo 5 de diciembre de 2021 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.)

