Pastor, Jorge L. Cintrón
“Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.” Hechos 8:37
He llamado en muchas ocasiones al capítulo 15 de Lucas -El capítulo de las cosas pérdidas- Lucas recoge en este capítulo tres parábolas sobre tres cosas que pierden. Las cosas que se pierden son: una oveja, una moneda y un hombre. La oveja es un animal testaduro o imprudente. La testarudez o imprudencia de la oveja la hacen caer en peligros constantemente. Es un animal torpe. Podría señalar que la oveja de esta parábola se perdió por su torpeza. La moneda se perdió por accidente. El hombre se perdió por su propia decisión. Le pidió la herencia a su padre, se fue la malgastó.
Voy a llamar en esta ocasión este capítulo 15 de Lucas -El capítulo del gozo- El hombre que perdió la oveja al encontrarla reúne a sus amigos y vecinos y le dice: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. La mujer que había perdido la moneda al encontrarla reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. El padre cuando su hijo, que se había perdido, regresa hace fiesta y al ser cuestionado por su hijo mayor le dice: era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Lucas señala en este capítulo 15 que hay gozo en el cielo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Un domingo de octubre de 1967 cerca de las 9:00 de la noche yo fui responsable de que se formara una fiesta en el cielo y que los ángeles danzaran cuando yo recibí públicamente a Jesús como mi Salvador y Señor.
La presencia de Felipe en la ciudad de Samaria provocó que hubiese gran gozo en aquella ciudad. Él, tras el martirio de Esteban, descendió a la ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo. La gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía, oyendo y viendo las señales que hacía. Los espíritus inmundos salían dando grandes voces de las personas. Los paralíticos y cojos eran sanados. Se bautizaban hombres y mujeres. que creyeron a Felipe que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo. Y había gran gozo en aquella ciudad.
La conversión de las personas a Cristo como Salvador y Señor produce gozo en el cielo y gozo en el que recibe a Jesucristo.
Jesús dijo “el que cree en mí de su interior correrán ríos de agua viva”. (Juan 7:38)
Mientras todo esto sucedía en Samaria un hombre muy importante, oficial y tesorero de la reina de Etiopía, que había ido a Jerusalén para adorar a Dios, volvía a su país. Un ángel del Señor se le apareció a Felipe en Samaria y le dijo: «Prepárate para cruzar el desierto, y dirígete al sur por el camino que va de la ciudad de Jerusalén a la ciudad de Gaza.» Felipe obedeció y en el camino se encontró con este oficial de la reina de Etiopía. Le explicó las buenas noticias acerca de Jesús. A pedido de este oficial de la reina de Etiopía Felipe le bautizó y este hombre siguió gozoso su camino hacia su país.
La conversión de una persona a Cristo como Salvador y Señor produce gozo en el cielo y gozo en el que recibe a Jesucristo.
La pregunta que toda persona que necesite experimentar el gozo de la salvación se debe hacer es esta: “¿qué debo hacer para ser salvo?
El oficial de la reina de Etiopía tuvo este dialogo con Felipe al ver un lugar donde había agua.
-Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
-Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes.
-Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
Algo similar sucedió en la ciudad de Filipo cuando un terremoto abrió la celda donde Pablo y Silas estaban encarcelados y el carcelero tuvo el siguiente dialogo con ellos.
-Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
-Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
La conversión de una persona a Cristo como Salvador y Señor produce gozo en el cielo y gozo en el que recibe a Jesucristo.
¿Cómo ese obtiene ese gozo?
Primeramente, conociendo la historia de Jesucristo. Su nacimiento, vida terrenal, muerte en la Cruz y su resurrección. La gran mayoría de las personas conocen esa historia.
Segundo, aceptando que esa historia es cierta. Aceptando que Dios se hizo hombre en Jesucristo para mostrarle su amor por los pecadores.
Tercero, reconociendo que Jesús murió en la Cruz llevando el pecado personal de uno y darle salvación a uno.
Cuarto, invitando públicamente a Jesucristo a ser Salvador y Señor de uno.
“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. (Romanos 10:9-10)
El gozo de la salvación está disponible para toda persona que este dispuesta a creer de todo corazón
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:16-21)
Te invito para que recibas ese gozo y provoques que en el cielo haya fiesta.
Reacciona a CREER DE TODO CORAZÓN que será presentado el domingo 27 de marzo de 2022 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.

