
Vivimos en tiempos de incertidumbres en todo el mundo; hay cambios permanentes en las culturas, en la tecnología que producen temores e inseguridad en el futuro. A esto le sumamos que a nivel personal llegan crisis inesperadas; es así como entonces necesitamos un ancla, es decir, un punto de apoyo que nos afirme poderosamente.
En la Biblia, esa ancla no son las riquezas, ni las instituciones, ni las personas, sino que es la esperanza viva puesta en Jesús.
Esto lo leemos en la carta a los hebreos, capítulo 6, verso 19, que dice: “Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos conduce a través de la cortina al santuario interior de Dios”. (NTV)
Aquí aprendemos que la esperanza bíblica no es un simple deseo incierto, sino la convicción absoluta de que Dios cumplirá cada una de Sus promesas.
Si comparamos la vida con un barco, podemos decir que, aunque la vida sea sacudida por olas gigantescas de problemas y vientos huracanados de dificultades, todas las vas a superar si el ancla de tu fe está firme en Jesús.
Cuando mantienes tu mirada fija en Dios y en Sus promesas eternas, sabes que lo mejor que Él tiene aún está por llegar.
Pero hoy sientes que estás a la deriva por el peso de los problemas; entonces es hora de soltar toda dependencia de las cosas terrenales y aferrarte a las promesas bíblicas, descansando en Dios, que es totalmente fiel y quien nunca te fallará.
Oremos: “Amado Señor, desde hoy decido soltar toda dependencia de las cosas que el mundo me ofrece para anclar mi alma en la certeza de tus promesas. Sé que en mi vida pasarán muchas cosas que no me gusten, pero también sé que anclado(a) a Ti todo lo voy a superar; esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos conduce a través de la cortina al santuario interior de Dios.”. Hebreos 6:19 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
