
Muchas personas hoy en día están buscando lo que quieren llamar “una verdadera paz interior”; lamentablemente la están buscando en los lugares o en las acciones incorrectas; por ejemplo, la buscan en sus relaciones interpersonales, la creen encontrar por medio del dinero o de obtener más poder; otros piensan que la religión puede traerles paz; pero todo esto solo les sirve para darse cuenta de que nada llena ese vacío que sienten en el interior.
Cuando nos esforzamos por vivir en paz, estamos teniendo sentimientos pacíficos que solo duran poco tiempo, para darnos cuenta de que pronto regresan el estrés y la preocupación.
La realidad es que la verdadera paz jamás la vamos a encontrar en nada de lo que este mundo o las religiones puedan ofrecer.
En la Biblia, en el evangelio de Juan, capítulo 14, verso 27 dice así, “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” (NVI)
Está claro que la verdadera paz interior sólo se puede obtener cuando Jesús mora en el corazón del ser humano, y que se activa cuando las personas tienen una relación personal con Él.
Además, es una paz gratuita, que se obtiene gracias al amor de Dios, quien por medio de su hijo Jesucristo nos otorgó el privilegio de recibir todas sus promesas establecidas en Su Palabra.
En el libro del profeta Isaías, en el capítulo 9, verso 6 se describe a Jesús como “el Príncipe de Paz”; porque sólo Él puede satisfacer el anhelo en nuestras almas y darnos una paz auténtica y duradera.
Si has estado luchando con pensamientos de tristeza, de dolor; si el estrés ha estado dominando tu vida, o incluso, si has caído en un estado de depresión; entonces invita a Jesús a tu vida, teniendo la certeza de que Él te ama y que no quiere verte sufriendo con esas penalidades
¡Su paz es real!, ¡Su Paz es para ti!
Revisa el estado de tu corazón, y coloca tus pensamientos, actitudes y acciones en línea con Su Palabra. ¡Que nada te robe la paz!
Oremos “Amado Señor, gracias por darme la paz que necesito por medio de Jesucristo. La recibo como un gran regalo tuyo para mi vida en este tiempo, decido confiar en todo lo que establece Tu Palabra, en tus promesas y me comprometo a ser obediente a Tu Palabra, lo declaro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden”. Juan 14:27 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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