
Siempre habrá alguien que esté pendiente de lo que haces, así como tu has estado pendiente de lo que otros hacen. Esto es inevitable nos están observando.
Pero esto es especialmente importante cuando somos nosotros quienes con nuestro comportamiento debemos dar el buen ejemplo para con los demás.
Cuando una persona acepta a Jesús como su salvador, las cosas comienzan a cambiar, y esos cambios deben reflejar el amor, la paz y la misericordia de Dios, porque cuando no es así el testimonio que se da ante los demás será contrario a lo que el Señor quiere que mostremos.
La santidad y el pecado son opuestos. Por eso cuando alguien que piensa que eres una persona cambiada por el poder de Dios y no actúas en concordancia, sino que continúas pecando, entonces los demás no querrán saber nada de Dios.
Algo así esta relatado en la Biblia, en el Libro de Isaías, capitulo 59, verso 2, que dice “Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar.” (NVI)
Esta es una realidad, “nuestros pecados nos separan de Dios”. Y además son un terrible testimonio para los demás.
Es como si de alguna manera tus acciones puedan ocultarle el rostro de Dios a los demás.
Pero lo que hay que hacer es todo lo contrario, es decir, atraerlos con amor a la casa de Dios.
Jesús lo dijo con claridad en el evangelio de Mateo, capitulo 5, verso 16, así, “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo”. (NVI)
Es un hecho, aunque nuestro pecado afectará a otras personas, también lo hará nuestra vida entregada al Señor.
Hay restauración cuando admitimos honestamente nuestros pecados, pedimos perdón y pasamos a vivir una vida que ayude, entre otras cosas, a traer bondad al mundo, así, la gente verá a un cristiano real, es decir, que reflejara de la luz del Señor, por lo bien que actúa ante los retos de la vida, así, podrán las demás personas observar a Dios por medio de cada uno de nosotros.
Esa es la petición de hoy, “que con tu vida y obra puedas glorificar al Señor y ser un buen ejemplo de fe para los demás”.
Oremos “Amado Dios, gracias por mostrarme que mi comportamiento e integridad van a marcar la diferencia en cómo me ven los demás. Te pido que me ayudes para que, por medio de mi vida y actos, yo pueda ser quien guie a otros hacia Ti, siendo luz en medio de un mundo en tinieblas, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo”. (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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