
Cuando le preguntamos a los niños “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”; recibimos respuestas tales como, “ser astronauta, veterinario, maestro, bombero, medico, etc.”; es decir, que desde niños se piensa en el futuro.
La realidad es que, como concepto, el futuro es fascinante, la gente se refiere a esto como “la oportunidad de tener un lienzo en blanco o como hojas de un libro no escrito”, todas haciendo referencia a un potencial ilimitado.
Pero la verdad es que la vida resulta impredecible, nadie puede tener el 100% de certeza de lo que va a ocurrir. ¿Qué hacer? Nos podemos preguntar.
En la Biblia, en el Libro de los Proverbios, capitulo 16, Salomón aborda el desafío de planificar para el futuro desde la perspectiva correcta. Sabemos que Salomón recibió de Dios la bendición de ser el hombre más sabio y rico que pudiera existir. Y es así como este hombre dice lo siguiente en el verso 1: “Del corazón del hombre surgen los planes, pero del Señor proviene la respuesta de la lengua” (RVC). Lo que pudiera darse a entender como que “La gente hace planes, pero sólo el Señor puede hacerlos realidad”.
Aunque tenemos la libertad de preparar documento sobre lo que será el futuro como mejor nos parezca, someter nuestros planes a la guía de Dios es la única manera de asegurarnos que iremos por el camino correcto
Esto significa que estaremos dispuestos a dejar de lado las agendas y aspiraciones personales, para experimentar Su fidelidad, para seguir Sus planes, que sin duda son los mejores.
Aquí no se trata de querer entender o de colocarle lógica a lo que Dios nos pide, sino de obedecerlo. Esto es hacer lo correcto, colocando al Señor como el primero en todo lo que se quiera hacer.
Se necesita fe y humildad para poner nuestro corazón en los planes de Dios, sin manipulación, ni control personal, sabiendo que cuando caminamos por el camino que Dios revela, el resultado final siempre es mejor de lo que podríamos haber logrado nosotros solos, así nuestro futuro estará asegurado.
Oremos “Amado Señor, reconozco que tus planes son buenos, los mejores para mi vida. Renuncio a mi deseo de controlar lo que va a ocurrir en el futuro, porque hoy sé que el futuro te pertenece a Ti. Ayúdame a planear y a seguir este plan acorde con lo que Tu quieres que haga, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Del corazón del hombre surgen los planes, pero del Señor proviene la respuesta de la lengua” Proverbios 16:1 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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