
¿Sabías que el hueso más pequeño del cuerpo humano se encuentra en tu oído medio, y mide solo 0.1 pulgada o 3 milímetros?
Ahora, si por el tamaño pudiéramos definir su significado podríamos descartarlo como innecesario. Sin embargo, sin él experimentaríamos un severo problema auditivo.
Esto me sirve para reflexionar sobre nuestra relación con Dios, puesto que la Palabra de Dios establece que somo el Cuerpo de Cristo y visto así todos somos importantes y ejercemos una función poderosa en el establecimiento de Su Reino
Vivimos en una cultura de comparación, de quien tiene más pertenencias o quien alcanza mayores logros, y esto lo aprovecha el enemigo para hacerle creer a los discípulos de Jesús que no están teniendo un impacto significativo en el Reino.
Aunque la realidad es que “no existe la competencia en el Reino de Dios”. Todos somos importantes para Él
En la Biblia se relata de hombres y mujeres quienes aparentemente no tenían ninguna posibilidad de ser siquiera nombrados por ser personas comunes y corrientes, pero que para Dios sí fueron importantes.
Por ejemplo, Gedeón pertenecía a una familia poco distinguida pero que además se veía a sí mismo como no apto para el servicio de Dios, un día el Señor lo manda a llamar con un ángel que le dice le dice “el Señor está contigo varón esforzado y valiente” (Jueces 6:11) y luego le ordenó que acabara con los dioses falsos y venciera en la guerra en contra de los madianitas.
Así mismo, creo que muchos se sienten apocados porque piensan que no son dignos para Dios al compararse con otros que han alcanzado altos niveles de reconocimiento publico o de poder, pero no es así, Dios te tiene en alta estima y quiere que te actives para servir en Su Reino.
No permitas que el enemigo te silencie, o que minimice tus capacidades y talentos. La realidad es que tú eres esencial para dar buen fruto
En la primera carta de Pedro, capítulo 4, verso 10, dice así, “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas” (NVI)
El éxito en el Reino de Dios no se mide con estándares terrenales, es tu obediencia al llamado de Dios la que importa para el Señor, y que lo que Dios te ha dado lo uses para Su Gloria.
Oremos “Señor, gracias por los dones y talentos que has puesto en mi interior. Perdóname por permitir que la trampa de la comparación me impida ser un buen administrador de lo que me has dado. Creo lo que dices de mí, que soy parte del cuerpo de Cristo y que por lo tanto mi función es vital en Tu Reino, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas” 1 Pedro 4:10 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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