Muchos dicen que la práctica hace la perfección, pero realmente
la práctica de la perfección hace lo perfecto. La práctica de lo
indebido conduce a malos hábitos. La práctica de lo perfecto
conduce a una acción perfecta. Asegurémonos de que cualquier
cosa que hagamos con regularidad sea justa y correcta.
Ya que Dios es justo y para agradarle debemos
ser imitadores de Él.
Para los que creen en Dios procuren ocuparse
en buenas obras. Estas cosas son buenas
y útiles a los hombres.
Tito 3:8b
