Todos nosotros pasamos por momentos
donde nuestra fe no es tan fuerte como
nos gustaría que fuera, nos podemos sentir
débil espiritualmente, que no pertenecemos
a la familia de Dios, y hasta sin fuerza para
glorificar y alabar Su Nombre; pero en lugar
de condenarnos por nuestra debilidad
debemos reconocer que Dios es fiel y
muestra de su fidelidad es
Su Hijo Jesus.
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué
te turbas dentro de mí? Espera en Dios,
porque aún he de alabarlo,
¡salvación mía y Dios mío!
Salmos 43:5
