
Te pregunto, ¿Recuerdas alguna mentira que dijiste cuando eras un(a) niño(a)?
Tal vez dijiste que limpiaste tu habitación cuando realmente escondiste todo el desorden debajo de tu cama; o tal vez dijiste que comerías las verduras más tarde solo para evitar comerlas a la hora del almuerzo.
Si meditamos sobre eso podemos decir que éstas fueron mentiras que hoy parecen insignificantes, pero la realidad es que, si no se corrigen a tiempo, éstas pueden empezar a crecer y a convertirse en un hábito pecaminoso que se puede llevar a cuestas por el resto de la vida.
Mentir toma muchas formas, por ejemplo, hablar para encubrir algo que se ha hecho incorrecto; decir cosas que no se quieren decir; fingir ser alguien que no somos; decir que no necesitamos ayuda cuando si es requerida; aparentar tener más o saber más de lo que tenemos o de lo que sabemos, engañar a otros para sacarles ventaja o para ganar dinero; decir una cosa y hacer otra y muchas otras más.
En la Biblia en el libro de los Proverbios, capitulo 12, verso 22, dice así, “El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad”. (NVI)
Dios nos hizo a cada uno de nosotros únicos y especiales. No importa si somos ricos, pobres, famosos o no, que vivamos en un apartamento o en una gran casa; somos en Cristo hechos hijos de Dios con propósito; por lo tanto, hay que dejar de esforzarse por hacer de la vida lo que crees que debería ser, sino más bien comenzar a construir la vida que Dios quiere que tengamos.
Comienza hoy a reconocer que la mentira no honra a Dios, que como Sus hijos abandonamos voluntariamente toda falsedad, y deseos de imitar a otros.
La vida del necio está llena de pretensiones y de drama, pero, que más bien tu vida sea un reflejo de la humildad, la sinceridad y la verdad que la Palabra de Dios nos instruye para que tengamos, empezando por llevar una vida exenta de mentiras.
Oremos “Señor hoy renuncio a la mentira, aquella que desde mi niñez se comenzó a manifestar en mi vida y que hasta el día de hoy no he corregido. Te pido que me ayudes a ser una persona honesta y llena de la verdad que Tu nos has dejado como herencia en Cristo. Que pueda experimentar y vivir acorde con Tu propósito, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad”. Proverbios 12:22 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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