
Las trivialidades pueden ahogar una vida; cuando nos ocupamos más de ver y resentirnos por lo pequeño que acontece, hacemos de nuestra vida y de la de los demás un enredo emocional.
He visto relaciones de familia romperse por trivialidades, matrimonios separarse por detalles poco importantes y negocios hundirse por ocuparse de cosas que no son transcendentales.
Por eso hoy le invito a triunfar por sobre toda trivialidad que esté afectando tu vida; y lo pido que lo haga desde su perspectiva y no de la de los demás, porque esperar a que los demás cambien o actúen de una determinada manera no solucionará nada.
¿Qué pasaría si consideráramos a nuestros familiares y a cada amistad como si fueran preciados tesoros en nuestra vida?
Es claro que cuando consideramos que lo que tenemos es “un tesoro” lo cuidamos, lo colocamos en lugares seguros, nos ocupamos de que dicho tesoro permanezca en buen estado y que se preserve.
Igualmente debemos hacer con los demás; esto es, tener con en ellos ese cuidado como el del más preciado tesoro, dejando de lado lo que no sirve ni edifica.
Recuerdo que en mi juventud la música se coleccionaba en discos hechos en pasta plástica, conocidos como “LP’s” o “larga duración”, yo coleccioné durante muchos años la música preferida y cuidaba de estos discos como preciados tesoros; estaban guardados en un lugar especial, solo los tomaba del borde y del centro para no rallarlos y los limpiaba con líquidos y con telas especiales, todo esto porque, en ese entonces, esos eran para mi preciados tesoros.
Comencemos desde hoy a cuidar nuestras relaciones, y hagámoslo en todo lugar, empezando por nuestra casa, con los familiares más cercanos cónyuges, hijos, padres, hermanos, tíos, primos, etc. y con todos los demás en nuestro alrededor.
De esta manera les mostramos con hechos el amor de Dios que habita en nuestros corazones.
No permitas que las pequeñas e insignificantes diferencias destruyan el tesoro que tienes un tu vida.
Oremos: “Señor, gracias por mostrarme que debo renunciar a aquellas pequeñas cosas que dañan las relaciones que tengo con los demás. Te pido que me ayudes a no fijarme en lo que no funciona, sino en aquello que sí. A ser detallista y a cuidar cada relación como un gran tesoro que me has dado, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes”. 1 Pedro 3:8 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
Buen Dia – Preciados Tesoros
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