
En el medio de la fe se usa frecuentemente la palabra “fortaleza”, cuyo significado es “edificio construido para la defensade un pueblo, tal como una torre, un castillo o una muralla alrededor de una ciudad”.Este concepto tiene también una aplicación bíblica para hacer referencia a dostemas, por un lado, una “fortaleza personal” es el conjunto de las defensas que hemos creado a nuestro alrededor que nos impiden ver las cosas de Dios. Es decir, los “muros que construimos para que nada ni nadie pueda hacernos daño” yque hacen que tengamos actitudes que nos son naturales sino aprendidas y totalmente defensivas.
Por otro lado, también representa el poder y laprotección de Dios en nuestra vida; cuando por ejemplo en el Salmo 28, verso 7 escrito por David, en el que este declara “el Señor es mi fortaleza y mi escudo”(RVR60).
La confianza en la capacidad humana, y las experiencias duras de la vida crean fortalezas personales, que los llevan a serpersonas con actitudes fuertes, siendo altamente personas que están o al ataqueo a la defensiva, porque se encuentran en la posición de “protegerse a sí mismas”, creando ante si situaciones incorrectas, llevándolos a acumular la ira-puesto que no han podido perdonar supasado; y al egoísmo y orgullo; siendo personas inseguras y con baja autoestima.
Confiar en las capacidades personales es andar en terreno que es como la arena movediza, es decir, que en cualquier momento les puede hacer caer o hundirse y estancarse.
Por el contrario, la fortaleza que Dios provee es la que da protección y seguridad. Se consigue cuando la confianza esta puesta totalmente en el Señor; no de palabras, sino de hechos.
Decir que “se confía en Dios” es fácil, confiar realmente no lo es, porque esto requiere una fe firme.
Le invito hoy a comenzar este día afirmando sufe, declarando audiblemente que “el Señor es tu fortaleza, que tus capacidades, conocimiento y sabiduría vienen de Él y que en Él estás seguro(a) porque protegerá tu entrada y tu salida; en Cristo Jesús, Amen”
Versículo “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?” Salmos 27:1-2 (LBLA)
Buen Dia
Juan C Quintero
