
Te pregunto, ¿Alguna vez compraste un mueble que pensaste que podías armarlo sin mirar las instrucciones, para luego darte cuenta de que sí las necesitabas?.
Muchas personas llegan al conocimiento de Jesús de la misma manera: entran en el evangelio pensando que, si siguen unos simples pasos, incluso pensamientos personales, todo estará listo.
Pero después de un tiempo, se dan cuenta de la verdad: seguir a Jesús no es un proceso paso a paso en el que nos va a pasar lo mismo que a otros cristianos.
Lo vemos en la vida de los discípulos y de los apóstoles del primer siglo, por ejemplo, Pablo experimentó esto, puesto que cuando viajó por el Mediterráneo predicando la buena nueva de la resurrección de Jesús, sufrió persecuciones, fue cuestionado, pasó por cárceles y en varias ocasiones fue falsamente acusado. (léelo en 2 Corintios 11:23-27)
Cuando estudiamos a fondo la Palabra de Dios, nos damos cuenta de que el Señor tiene un trato individual y personal con cada cristiano, nunca con una fórmula general que se aplica para todos.
Por ejemplo, en Mateo 9:27 al 31 se relata que Jesús sanó a dos ciegos tocándoles los ojos, pero en Juan 9:1 al 7, dice que “Jesús escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y luego le pidió que se lavara en el pozo de Siloé”.
Aquí evidenciamos que Jesús actúa de diferentes formas con cada persona, y aun hoy en día es así.
Tu crecimiento espiritual estará más ligado a tu tiempo de intimidad con el Señor, al ser obediente a Su Palabra, esperando la respuesta de Dios; todo esto es mucho más que pensar que todo va a funcionar tal y como les ha funcionado a otros cristianos.
El Señor nos ha creado como seres únicos e irrepetibles, es por eso que tienes rasgos que nadie más va a poseer en toda la tierra, por ejemplo, tus huellas digitales son únicas, el iris de tus ojos es único, porque cuando Dios te creó no estaba pensando en imitaciones o en hacer personas en serie como si fuéramos robots.
En la Biblia en segunda la carta a los Corintios, capítulo 1, versos 21 al 22, dice “Ese Dios es precisamente el que nos mantiene firmes en Cristo, a ustedes y a nosotros. Él nos eligió y ha puesto su marca en nosotros —marca que declara que le pertenecemos— y también ha puesto su Santo Espíritu en nuestros corazones como garantía de sus promesas”. (NBV)
Cada promesa que Dios ha hecho y que está en la Biblia es para ti gracias a Jesús. Y aunque sabemos que la vida en la tierra no es fácil, también tenemos la certeza de que no enfrentaremos las dificultades solos.
Dios está con nosotros en cada paso del camino y nos ha dado Su Palabra, la Biblia, para guiarnos todos los días.
Que en estos días de ayuno tu fe se afirme para confiar en que el Señor tendrá un trato personal único, con una persona única como lo eres tú.
Oremos “Amado Señor, llegamos a este día de ayuno y oración creyendo en Ti, en que el trato que tienes para con cada uno de nosotros es único y personal. Por eso te damos gracias por hacernos hombres y mujeres únicos, con todo lo necesario para enfrentar los retos de la vida. Confiamos en que tus promesas son verdaderas y que no estamos solos. Lo declaramos en Cristo Jesús, Amén”
Versículo “Ese Dios es precisamente el que nos mantiene firmes en Cristo, a ustedes y a nosotros. Él nos eligió y ha puesto su marca en nosotros —marca que declara que le pertenecemos— y también ha puesto su Santo Espíritu en nuestros corazones como garantía de sus promesas”. 2 Corintios 1:21-22 (NBV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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