
Una de las razones por las que la gente trabaja fuertemente es porque esperan ser promovidos a otro cargo, o avanzar a otro nivel, dicho avance significa que se ha recibido una recompensa mayor.
Igualmente pasa en la vida espiritual, cuando caminamos en fe somos promovidos por Dios a mayores niveles de conocimiento y de fe.
Podemos decir que nadie en el Cuerpo de Cristo está sirviendo sin saber que tendrá un futuro seguro, porque servimos a un Dios que nos promete aumentarnos y bendecirnos.
En Él encontramos promociones a posiciones que nunca pensamos que pudiéramos alcanzar por nuestros propios medios y también nos da la capacidad especial para hacer las cosas de maneras únicas.
Cuando el Señor llamo a Abraham para que lo siguiera le hizo la promesa de hacerle crecer y vivir en bendición y hoy somos herederos de esta promesa, que está contenida en la Biblia, en Genesis, capitulo 12, verso 2, que dice así, “Yo haré de ti una nación grande. Te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” (RVC).
Nunca olvides que es en Dios que serás prosperado(a) en todo lo que Él determine que vayas a hacer.
Ora y ayuna para que le sirvas al Señor en excelencia, que puedas mantener una buena actitud, eliminando la queja.
Porque tienes la certeza de que tu posición actual es como si fuera el campo de preparación y no el destino final.
Además, porque todo lo que haces, te comprometes a hacerlo como para el Señor, dando lo mejor, sin egoísmo; pero, además, enseñando y motivando a los demás para que hagan su trabajo lo mejor que puedan.
Te garantizo que cosecharás los beneficios de sembrar en las vidas de otras personas y así también te asegurarás de que tendrás un reemplazo cuando seas promovido a ese nuevo nivel.
Ten en cuenta que la promoción que vas a recibir no viene de tu jefe, ni del azar, sino que viene directamente de Dios.
Oremos: “Señor, gracias por el camino que he recorrido, aunque no haya sido fácil a veces lleno de polvo, a veces camino empedrado, a veces sucio y desconcertante, pero sé que este no fue el final sino el comienzo, y que al final veré el cumplimiento de tus promesas. Te doy gracias porque me has prometido darme vida y vida abundante. Lo creo en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Yo haré de ti una nación grande. Te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” Génesis 12:2 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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