
Favorecer y servir a los demás es un poderoso acto de bondad. Todo cristiano debe dar fruto de bondad en su vida haciendo algo por las personas en necesidad.
En la Biblia se relata de Daniel, quien estaba en la corte del rey Nabucodonosor y, quien, aunque estaba en cautiverio, tenía influencia con el rey; le interpretaba sueños y reinado tras reinado estuvo al servicio de los reyes por quienes fue mantenido cautivo.
Pasó por momentos difíciles puesto que se relata que fue rescatado milagrosamente de un pozo lleno de leones.
Pero Daniel nunca perdió su interés y su preocupación por su pueblo; estaba tan conmovido por la difícil situación de los israelitas cautivos que buscó a Dios con ayuno y oración, pidiéndole al Señor que tuviera misericordia.
En el libro de Daniel capitulo 9, verso 3, dijo esto al enterarse de la condición de su pueblo, “Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego. Me puse a ayunar, y me cubrí de cilicio y de ceniza”. (RVC)
Este verso expresa que Daniel clamó a Dios con valentía, pidiéndole que lo escuchara, y que actuara en favor de su pueblo.
Nosotros mismos podemos hacer lo mismo; es decir que podemos acudir a la gran misericordia de Dios, podemos clamarle con confianza, pidiéndole que nos ¡Escuche!; y que ¡Obre! en favor de otros.
Así que te invito para que coloques todas tus preocupaciones; tus problemas; tu condición de salud; a tus seres queridos; que ores en favor de los hijos descarriados; que pidas por el fortalecimiento de tu familia. Pero que ayunes y ores también por los demás, por tus pastores, por la congregación a la que asistes, que pidas por los compañeros de trabajo; mostrando que en ti habita la bondad de Dios.
Ora y ayuna creyendo con todo tu corazón que Dios es capaz, tanto de recibir, como de responder a las oraciones de intercesión de sus hijos.
Oremos “Amado Señor, Dios de misericordia, hoy pido con gran fe; derramo mis peticiones ante ti, y pongo las cargas en tu altar. Que mi corazón se inquiete por lo que está en Tu voluntad; y que el deseo de mi corazón se alinee con tus planes; Señor clamo pidiéndote que me escuches, y que actúes en cada área personal y en la vida de los demás que están sufriendo; creo en tu misericordia y en Tu bondad, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego. Me puse a ayunar, y me cubrí de cilicio y de ceniza”. Daniel 9:3 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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