Liecel Franco

Liecel Franco
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El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Salmos 91:1 ❤

Postal – Este libro de la ley no se apartará de tu boca

Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer...

Postal – El que cree en mi

El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva».Juan 7:38 

Postal – Fijemos la mirada en Jesús

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la...

Postal – No dudes ni un instante

Sigamos confiando en que Dios nos salvará . No lo dudemos ni un instante, porque él cumplirá lo que prometió.Hebreos 10:23 

¿Sabías qué? – El hombre más viejo del mundo

Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.Génesis 5:27 

Postal – No des falso testimonio

No des falso testimonio en contra de tu prójimo.Éxodo 20:16 

La primera ciudad del mundo!

La primera cuidad del mundo se llamó ENOC y fué fundada por Caín, el hermano de Abel. Lo encontramos en Génesis 4:17 Y conoció Caín a...

Dato curioso: La fruta prohibida

Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, y le dio...

Versículo del día – 1 Juan 2:5

pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.1 Juan...

Reflexión – Ya no vivo yo

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo...

Versículo del día – Santiago 3: 8-10

pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre,...

Versículo del día – Lucas 6:45

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo...

Reflexión – Abandonado

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?...