
El compromiso adquirido cuando una pareja se casa esta tal que se deciden a entregarle plenamente su vida al cónyuge. Es decir, que no se continua con el estilo de vida anterior.
Lo que significa que no se puede por momentos estar solteros y en otros estar casados.
No se da la mitad del corazón cuando la otra parte da todo el suyo.
Así que para que la relación funcione, hay que abandonar la antigua forma de vida y dedicarse a la pareja.
Algo similar ocurre en nuestra relación con Jesús. Cuando le entregamos nuestras vidas a Él, se vuelva parte integral de nuestra vida.
Y, por lo tanto, “o le damos a Jesús todo o nada. No hay término medio”.
En la Biblia en el evangelio de Mateo, capítulo 6, verso 24, Jesús mismo lo dijo de la siguiente manera, “Nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas” (RVC).
No se puede vivir en pecado y llamarse Cristianos al mismo tiempo. Para seguir a Jesús y ser uno de sus discípulos debemos darle la espalda al pecado.
Y esta es una lucha diaria, por eso, cada mañana, cuando nos despertamos tenemos que tomar una decisión y responder a la pregunta, “¿voy a perseguir el pecado hoy o voy a perseguir a Jesús?”
Jesús entregó su vida por nosotros, ya se sacrificó totalmente y nos dio la libertad en la cruz del calvario, ahora es nuestro turno de darle todo a Él.
Oremos, “Amado Señor, hoy vengo a asumir el compromiso voluntario de ser un(a) cristiano(a) auténtico, entregándote mi vida completamente, renuncio al pecado y te pido que me ayudes en mis debilidades, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24 (RVC).
Buen Dia
Juan C Quintero
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