
Te pregunto, ¿alguna vez has tomado una decisión incorrecta en la vida?; si eres una persona de carne y hueso, obviamente lo has hecho.
Pero te hago la siguiente pregunta: ¿asumiste la responsabilidad o culpaste a otra persona?; te pido que seas honesto(a) con la respuesta.
La realidad es que la mayoría de las veces, culpamos a otros por nuestros propios errores y creo que eso es parte de nuestra naturaleza humana.
Por ejemplo, cuando recordamos los sucesos en el Jardín del Edén, se relata que Dios le preguntó a Adán si había comido del fruto; y ¿cuál fue su respuesta? “La mujer que me diste me hizo hacerlo”. No asumió la culpa, se negó a reconocer su error y tanto Adán como Eva fueron expulsados del jardín. (Génesis 3)
También hay personas que culpan a Dios por sus errores. Esto se hace, por ejemplo, cuando se excusa de sus errores diciendo: “Es que así soy yo”; en este caso, lo que está diciendo es: “Lo hice porque Dios me hizo de esta manera”.
En la Biblia, en el libro de los Proverbios, capítulo 19, verso 3, dice: “La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el Señor.” (NTV). No podemos estar enojados con Dios por nuestras propias decisiones. Mientras cambiemos la culpa y nuestra ira, continuaremos viviendo vidas que no tengan éxito.
Un verdadero signo de madurez espiritual es el ser capaz de admitir que, estamos donde estamos en la vida como resultado de las decisiones que hemos tomado nosotros mismos.
Es decir que tenemos que apropiarnos de nuestros errores. También debes saber que al vivir con la culpa tampoco estamos verdaderamente arrepentidos de nuestros errores.
Si te encuentras enojado con Dios o con los demás debido a las cosas que están sucediendo en tu vida, revisa tu situación en retrospectiva. Es muy probable que descubras que lo que vives hoy es el resultado de tus decisiones pasadas.
Te invito para que tomes posesión de tu vida, pídele a Dios sabiduría para tus decisiones futuras y comienza a avanzar. Descubrirás que serás más feliz contigo mismo, y tendrás mejores relaciones con Dios y con los demás.
Oremos: “Amado Señor, hoy vengo con mi corazón humillado, para reconocer que he tomado decisiones incorrectas. Reconozco mis errores y te pido perdón por haberte culpado de lo que me pasa, y también por haber culpado a los demás. Dame la sabiduría para evaluar mi vida bajo Tu Palabra y que Tu Santo Espíritu me llene de la capacidad para asumir mis errores y corregir mi caminar, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el Señor.” Proverbios 19:3 (NTV).
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
