
Por momentos necesitamos de alguien que nos consuele y nos dé ánimo para seguir avanzando en el propósito de vida que tenemos asignado.
Esto ocurre particularmente cuando se ha pasado mucho tiempo ejecutando una actividad o viviendo una experiencia repetitiva y que por lo tanto se ha convertido en una aburrida y estéril rutina.
Pasa en la relación matrimonial, también en lo laboral, ocurre con el paso de los años, en vida espiritual, pero especialmente ocurre porque se ha perdido la visión y el enfoque de una meta especifica por alcanzar.
Hoy es del día para reflexionar al respecto y para levantar el entusiasmo de tal manera que sea se convierta en un empuje para seguir avanzando en lugar de estar estancados.
En la Biblia, en la segunda carta a los Tesalonicenses capítulo 2, versos 16 al 17, dice así, “Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, quien nos amó y por su gracia nos dio consuelo eterno y una esperanza maravillosa, los conforten y fortalezcan en todo lo bueno que ustedes hagan y digan”. (NTV)
Dios te infunde ánimo, consuelo y una esperanza maravillosa para que te afirmes en seguir haciendo lo bueno y en hablar lo que trae bendición.
Reconoce que has entrado en una temporada de rutinas inútiles y que necesitas un “empujón espiritual” para salir del estancamiento paralizante.
Que la rutina no te lleve a la desmotivación con la vida y a experimentar estrés como el primer paso para la depresión.
Por el contrario, acepta y experimenta el poder del amor de Dios quien te quiere inspirar, darte nuevas ideas, instrucciones para los tiempos de hoy, Él quiere que vivas con la certeza de que “sí vale la pena hablar bien y hacer el bien a la manera de Dios” aunque las tendencias de la sociedad te quieran promover su agenda antibíblica.
Vive a plenitud, tal y como el Señor quiere que vivas, usa la autoridad espiritual para reprender cualquier ataque del enemigo en contra de tus principios y valores cristianos, y sigue adelante sin dudar, porque Dios está contigo y a tu favor.
Oremos, “Amado Señor, que cuando la vida se me vuelva una rutinaria y que yo no esté siendo productivo(a) y sintiéndome triste y estresado(a); entonces me des ánimo y fuerzas renovadas, que produzcas en mi mente imágenes que me hagan ver el propósito y el direccionamiento que debo seguir. Produce en mí una pasión nueva en todas las áreas de mi vida, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, quien nos amó y por su gracia nos dio consuelo eterno y una esperanza maravillosa, los conforten y fortalezcan en todo lo bueno que ustedes hagan y digan”. 2 Tesalonicenses 2:16-17 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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