
El diccionario define a la palabra “autoridad” como “el atributo que otorga a una persona, o a un cargo u oficio el derecho para impartir órdenes”
La autoridad es importante, porque por medio de ella se establece el orden y los principios que rigen a una familia, una comunidad o a una organización.
Los cristianos nos guiamos por la autoridad de Dios, la cual aprendemos de Jesús; pero Él también nos ha delegado autoridad, tal y como le expreso a sus discípulos en el evangelio de Mateo, capítulo 18, verso 18, en el que dijo “Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.” (NVI)
Tú y yo estamos llamados a vivir con la autoridad de nuestro Salvador. Cuando llegamos al camino de Jesús y aceptamos Su soberanía sobre nosotros recibimos la restauración de la autoridad , la cual solo está disponible para aquellos transformados por su sacrificio en la cruz.
Se nos ha dado dominio sobre los poderes de las tinieblas para que podamos difundir la verdad de la autoridad de Dios sobre las obras del enemigo.
El Señor nos ha elegido para que seamos como faros de Su luz restauradora para que el mundo nos vea y sepa del poder y del amor de nuestro Padre celestial.
Podemos ver este principio en la historia del hijo pródigo, cuando, al regresar, el padre inmediatamente le restaura la autoridad; el colocarle el anillo al hijo, es un símbolo de la transferencia de la autoridad que el padre le hace a su hijo arrepentido.
Este es un reflejo, es una representación de la restauración que recibimos del Padre por medio de Jesús; por lo tanto, debes saber que no importa cuán terrible sea el pecado, no importa cuánto haya sido tiempo la rebelión, nuestro Padre siempre nos dará Su autoridad para actuar como hijos y hacer así Su voluntad.
El versículo de hoy te está diciendo por medio de nuestro Señor Jesús, que Él “Te ha dado autoridad para atar y desatar cosas en el cielo y la tierra”. Esto quiere decir que tienes la autoridad para que tú y otros se liberen del ataque del enemigo en sus vidas.
Y además autoridad para amar y ministrar a los demás por el Espíritu de Dios, de tal forma que la Luz de Jesús pueda brillar para alumbrar los lugares más oscuros y así se manifieste la verdadera libertad.
Oremos “Amado Señor, gracias por entregarme autoridad, la que se manifiesta gracias a la vida, muerte y resurrección de Jesús. Te pido que el Espíritu Santo me llene, me avive y que declare los propósitos y planes para mi vida. Quiero ser luz en medio de las tinieblas para alcanzar mas almas para Tu Reino, lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.” Mateo 18:18 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
