
La confianza es un estado del corazón que solo se otorga verdaderamente cuando alguien o algo demuestra ser digno de confianza.
Por ejemplo, “sólo se puede confiar en otra persona en la medida en que se crea que él o ella son digno de confianza”; o en cuanto a las cosas, podemos decir que “solo puedes confiar en tu auto en la medida en que crees que te llevará con seguridad de un lugar a otro”.
Ninguna relación humana, ya sea un matrimonio, una amistad o una sociedad será constructiva y efectiva cuando en una de las partes, o ambas partes hay desconfianza.
En la vida espiritual la confianza es absolutamente necesaria, puesto que de allí parte la fe.
En la Biblia, encontramos esta poderosa declaración que está en el Salmo 22, versos 4 al 5, que dice: “Nuestros antepasados confiaron en ti, y los rescataste. Clamaron a ti, y los salvaste; confiaron en ti y nunca fueron avergonzados.” (NTV)
La confianza es fundamental para experimentar la vida increíble que Dios nos ofrece en relación con Él.
La primera reflexión que debes hacer es interna, es decir, debes plantearte el por que hay en ti dudas y desconfianza, porque en muchos casos la raíz no está en los demás sino en las pasadas experiencias dolorosas que hayas vivido, por lo tanto, has creado una barrera para confiar, la cual se transfiere también a tu relación con Dios; así que revísate primero antes de juzgar o de justificar tu desconfianza en los demás.
La segunda reflexión es externa, es decir, evaluar cuales son las actitudes y/o acciones que tienen los demás que activan en ti la desconfianza.
Una vez evaluados ambos elementos, el interno y el externo entonces debes confrontar la situación para que pueda ser remediada.
En tu relación con Dios, debes destruir toda barrera de desconfianza y de temor que te impiden creer que El tiene el poder, la gracia, el favor y la misericordia suficiente para que tu vida cambie y se encamine hacia el sendero victorioso que Dios tiene para ti.
¡Nuestro Dios es digno de toda confianza!
Oremos “Amado Señor, reconozco lo que has hecho en el pasado, he sido testigo de los testimonios de aquellos que han recibido un milagro de amor al ayudarles a superar sus situaciones y entronarte en sus corazones. Hoy decido derribar los muros de la desconfianza y entregarte mis emociones, decisiones y mi vida para que me guíes, sé que de tu mano nunca seré avergonzado, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús”
Versículo “Nuestros antepasados confiaron en ti, y los rescataste. Clamaron a ti, y los salvaste; confiaron en ti y nunca fueron avergonzados.” Salmo 22:4-5 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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