Para algunos los problemas son un problema;
Para otros representan una oportunidad
de poner la fe en acción.
Mi amado Jesus, mi Redentor, te pido –Perdona mi
incredulidad y ayúdame aceptar tu perfecta voluntad
en mi vida, ¡Se, que tus planes para conmigo es
bendecirme, en todo tiempo y en todo momento!
AMEN!
Por la fe comprendemos que el Universo
fue hecho por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Hebreos 11:3
