Señor Jesús, dame fuerza para levantar mis manos y
no dejarme vencer ante nada, ayúdame a recordar
que existe alguien mucho más poderoso que
cualquier prueba o dificultad.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio.
1 Timoteo 1:7
