TRES CRUCES
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Tema: TRES CRUCES
Hay tres cruces en las cuales está la historia de todo el mundo y el destino de cada hombre
La Cruz del rechazo: Un hombre moría en pecado. Moría pecador perdido. Moría con pecado en sí mismo. Esta es la cruz de muchos hoy día. Se burlan de la cruz de Cristo. “Sálvate a ti mismo y a nosotros”, gritaba irónico aquel crucificado; a sus muchos pecados añadía el mayor de todos: su incredulidad. De tales personas dijo Jesús: “Si no creyereis lo que Yo soy, en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24)
La Cruz de la Redención: Un hombre moría por el pecado. Era el Salvador muriendo. Moría con el pecado aplicado sobre sí. Esta cruz es la maravilla de todos los tiempos. Jesús llevó en ella los pecados de los demás. Nos maravilla el amor del Hijo de Dios que quiso sufrir por los pecados del mundo. Aceptó ser castigado cruelmente para librar a sus seguidores del castigo de eterna perdición
La Cruz de la Recepción: Un hombre moría al pecado. Moría sin pecado. El pecado le había sido quitado. Fue convertido en sus últimos momentos. Sus pecados fueron cancelados en un instante. No tuvo tiempo para sacramentos. Sólo la fe en el Cristo que moría en la cruz le salvó. ¡Qué cambio! Por la mañana un pecador perdido, por la noche un redimido en la gloria. Su hogar en el Paraíso puede ser compartido por todo aquel que cree.
¿En cuál de esas TRES CRUCES está representada tu historia?
Si aún no has reconocido a Jesús como tu Salvador personal esta oración te puede ayudar a disfrutar esa salvación
“Padre, reconozco que soy pecador.
Acepto que Jesucristo es:
Tu Hijo, que es el hijo de Dios,
Que murió en la cruz por mis pecados,
Que Tú, Padre, le levantaste de los muertos.
Gracias Jesús por pagar el precio de mis pecados.
Perdóname y hazme una nueva criatura.
Lávame con tu sangre y entra en mi corazón.
Te entrego hoy mi vida.
Te recibo como mi Salvador y Señor.
Santo Espíritu ven a mi vida.
Capacítame para vivir cada momento de mi vida de acuerdo con la decisión que hoy he tomado.
En el nombre de Jesucristo he orado. Amen”

