
Me gustan mucho las historias de la Biblia en las que personas son llamadas por Dios para hacer algo especial en esta tierra. Estas personas de las que hago referencia son como tú y como yo, gente común y corriente.
Por ejemplo, Moisés vivía huyendo al pie del desierto, había fracasado como príncipe de Egipto, pero Dios lo llamó para liberar a una nación.
Dice la Palabra de Dios que cuando Goliat se burlaba de los israelitas, todos descartaron a David, quien era un pastor adolescente. ¡Pero no fue así para Dios!; Por el favor y la gracia de Dios, David derrotó al gigante y más adelante se convirtió en rey de una nación.
Pero también se habla de Nehemías; quien vivía en Persia, del cual en Jerusalén no tenían noticias, además servía como copero del rey de esa nación, y Dios lo llamó para gestar la reconstrucción de los muros alrededor de Jerusalén.
Si vamos más adelante, la Biblia habla de María, una joven adolescente que vivía en Nazaret, pero a ella Dios la llamó para ser la madre natural del Mesías.
Y qué decir de Simón Pedro, un hombre que habría vivido toda su vida como un simple pescador, pero Jesús lo llamó ser uno de los más significativos discípulos en su época.
Te pregunto, ¿puedes ver el patrón aquí?; es decir, que Dios usa a personas ordinarias para hacer cosas extraordinarias.
Él utiliza a hombres y mujeres sencillos, a cualquiera, incluso que quienes no tienen nada especial que ofrecer, pero si hay algo que es clave, fundamental para que Dios los use, “su fidelidad y disposición” para decir, ¡Sí!.
En la Biblia en la primera carta a los corintios, capítulo 1, versos 28 al 29, dice así, “Dios escogió lo despreciado por el mundo—lo que se considera como nada—y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante. Como resultado, nadie puede jamás jactarse en presencia de Dios. (NTV)
El punto, es este, no rechaces el llamado que Dios te hace, ¡acéptalo!; porque el resultado que vayas a dar no depende de ti, sino de Él; puesto que Dios al que llama, lo prepara, le provee y lo convierte en alguien especial para el Reino de los cielos, porque sabe que, aunque tengan mucho éxito, siempre le darán la honra a Él.
Dios, te está llamando ahora mismo. Y todo lo que tienes que hacer, es decirle ¡Sí, Señor acepto tu llamado!
Oremos “Amado Señor, gracias por escogernos, aunque sabemos que nunca lo hemos merecido. Declaramos hoy que es un privilegio servirte, es un motivo de alta honra el que te hayas fijado en nosotros en un mundo tan grande. Solo de manera personal nos resta decirte ¡Aquí estamos Señor, dinos qué quieres que hagamos”, lo oramos en el Nombre de Jesús, Amén”
Oremos “Amado Señor, gracias por escogernos, aunque sabemos que nunca lo hemos merecido. Declaramos hoy que es un privilegio servirte, es un motivo de alta honra el que te hayas fijado en nosotros en un mundo tan grande. Solo me resta decirte ¡Aquí estoy Señor, dime que quiere que haga”, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Dios escogió lo despreciado por el mundo—lo que se considera como nada—y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante. Como resultado, nadie puede jamás jactarse en presencia de Dios”. 1 Corintios 1:28-29 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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