
Hacer trabajo voluntario en muchos casos no es fácil y en otros para nada es reconocido; pero es algo que todos necesitamos hacer para extenderle nuestra ayuda a los demás.
Servir es entregar algo a alguien que no lo puede hacer o que necesita que se lo ofrezcan.
Quiero hoy darle un reconocimiento a todos aquellos que entregan lo mejor que tienen para servir; ya sea en un hospital, en una biblioteca, en un refugio, en la cárcel, o tal vez en los ministerios de la iglesia.
Sé que a veces, servir a los demás motiva y da satisfacciones, pero en otras ocasiones es agotador.
Pero la Biblia nos insta a no dejar de hacer el bien, por ejemplo, en la carta a los Gálatas capítulo 6, verso 9, dice así, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”. (NTV)
Hay una recompensa eterna esperando por el servicio fiel, es la promesa de “una cosecha abundante de bendiciones”.
Quizás hayas pensado en abandonar tu servicio a los demás porque no se te ha valorado el esfuerzo, o tal vez sirves atendiendo niños pequeños en la Iglesia y terminas agotado(a) por la cantidad de atención que ellos requieren y por lo tanto quieres renunciar, así que te doy ánimo para que veas el lado positivo y el mejor; estás dando algo altamente valioso para los demás y Dios lo está viendo, y si lo haces para Él recibirás “fuerzas renovadas y capacidad para persistir”.
A veces no vemos la cosecha completa del servicio fiel, pero no te canses de hacer el bien. Dios te ha puesto justo donde estás con un propósito específico: ¡eres de gran ayuda para alguien!
Recibe con agrado la sonrisa del niño a quien cuidaste; o de aquella familia agradecida porque les brindaste los alimentos que necesitaban, o tal vez de aquellos que solo necesitaban un abrazo sincero, porque “estas cosas no se pagan con dinero”.
Cuando te canses y anheles abandonar el servicio, apóyate en el Señor para te renueve tu energía y te llene de paz y paciencia; confiando en que de Él recibirás la recompensa.
Oremos “Amado Señor, gracias por enviar ayuda justo cuando más la necesitamos. Y gracias por usarnos como colaboradores cuando otros lo necesitan. Cuando comencemos a sentirnos cansados en el trabajo que nos has dado, recuérdanos todo lo bueno que quizás no veamos y permite que eso nos sostenga, lo oramos en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”. Gálatas 6:9 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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