
Una de las cosas que le pido a los servidores en la Iglesia es que sean amables, que tengan siempre una actitud de dar y de servir sin intereses personales. Y el efecto que se logra es que los visitantes nos dicen que se sienten amados cuando llegan… a esto lo quiero llamar, “dar de lo que tenemos”.
La verdad es que compartir con otros de una manera generosa lo podemos hacer sin importar dónde estemos. Es una decisión personal el tener un comportamiento acogedor y un corazón abierto siempre donde estemos, ya sea en la casa, en el trabajo, o en cualquier otro lugar; sólo se necesita tener la perspectiva de servir y de dar.
En la Biblia, en el libro de los Hechos, capítulo 13, verso 16 dice así, “No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios” (NVI)
Hago énfasis en la frase que esta en el medio de este versículo que nos insta a “compartir lo que tenemos”.
Sé que hay personas que pueden sentir que no tienen de más para compartir, pero en este versículo se nos dice qué es lo que hay que compartir, simplemente nos dice que compartamos lo que tenemos, sea lo que sea, porque revisas bien, veras que si hay mucho que darle a los demás.
Recibes un salario y solo te alcanza para tus propios gastos, te motivo para que pienses un poco y revises bien porque puedes compartir lo que tienes.
Trabajas en una oficina rodeada de compañeros en cubículos o en una tienda, puedes regalarles una sincera sonrisa a tus compañeros de trabajo y a los clientes, ellos la valorarán mucho, eso también es “compartir de lo que tienes”.
Cuando en esta vida estamos dispuestos a compartir lo que Dios nos ha dado, podemos experimentar lo que está decretado en el versículo de hoy, que tiene que ver con el cómo hacemos sentir a Señor, porque allí dice que “….Tales sacrificios agradan a Dios”
Alrededor tuyo hay personas con necesidad de una palabra de aliento; por lo que les puedes dar una palabra amable o un consejo sabio.
Lo que sea que poseas – material o emocional – decide ser una persona que regular y alegremente compartes lo que tiene.
Incluso los pequeños sacrificios – de nuestro tiempo o recursos – agradan al Señor. Vamos a extender la mano esta semana y bendecir voluntariamente a otros con una porción de las provisiones que Cristo nos ha dado.
Oremos “Amado Señor, en este día solo te pido que me ayudes a convertirme en una persona que voluntariamente comparte lo que tengo con otros, mostrándoles así Tu amor, porque al final lo hago para agradarte a Ti, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios” Hebreos 13:16 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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