
Sinceramente creo que todos debemos, en diferentes momentos de nuestra vida, hacer altos para avaluar nuestra vida y para revisarnos nosotros mismos.
Creo que hay personas que no están contentos con quienes son, o no están felices en sus relaciones emocionales, ni tampoco están contentos con lo que hacen.
Es posible que algunos estén experimentando lo que Salomón escribió en el Libro de Eclesiastés, capítulo 12, verso 1, que dice, “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento”. (RVR60)
Es decir, que no tienen contentamiento porque no están cercanos al Señor, tal vez han puesto su atención y su esperanza en algo o en alguien diferente.
La realidad es que todos necesitamos estar contentos con lo que somos, y que, por lo tanto, no necesitamos de cosas o de personas naturales para ganar aceptación y vivir con gozo.
Te dejo como reflexión este versículo de la Palabra de Dios que nos dice en el Libro de los Proverbios, capítulo 17, verso 22 lo siguiente, “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos”.
Deja de luchar con los sentimientos negativos, con la falta de identidad, e incluso con los recuerdos del daño sufrido en el pasado, necesitas dejar que el gozo del Señor sea tu esperanza, sea tu fortaleza.
Cuando llegues a experimentar el gozo de Dios por medio del fruto que el Espíritu Santo quiere sembrar en tu vida sabrás que todo lo exterior es temporal pero que Dios es eterno.
Sabrás que tienes la identidad de ser hijo(a) de Dios, experimentaras la satisfacción en tu vida con lo que somos por el diseño de Dios, encontraras la felicidad y la aceptación que has estado buscando.
El gozo y la alegría interior no se encuentran lo material, ni en las personas, se encuentra en la comprensión de que fuiste diseñado para ser tú a propósito y para un propósito.
Oremos “Amado Señor, gracias por haberme hecho tal y como soy. Renuncio a necesitar de personas o de cosas para sentirme feliz, y acepto el regalo que el Fruto del Espíritu Santo me trae con gozo en mi corazón, viviré para Ti y para Tú propósito, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos”. Proverbios 17:22 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
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