
Se pueden lograr cosas increíbles cuando las personas trabajan juntas.
Hemos escuchado la historia de pequeños ejércitos que han defendido a su patria superado a grandes ejércitos cuando han tenido la intención motivada por un propósito común.
¡Hay poder en la unidad!
En la Biblia en la carta a los Filipenses, capítulo 2, verso 2, que dice “Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito”. (NTV)
Pablo envió esta carta para animar a los cristianos a vivir en el acuerdo, teniendo la misma mentalidad; él quería ver la unidad en esta naciente iglesia.
Tres cosas son evidentes aquí, las cuales son totalmente vigentes para nosotros en este tiempo, estas son, “tener la misma mentalidad estando de acuerdo”; y que esto se manifieste “amándose los unos a los otros” y finaliza pidiéndoles que “trabajen juntos y por un mismo propósito”
Si meditamos un poco en esto, sabremos que son todas facetas de la unidad cristiana las cuales, cuando una congregación las atesora, se convierte en una iglesia imparable en lo que puede lograr de la mano del Señor.
Si bien debemos esforzarnos por la unidad, esta debe ser provocada principalmente por el Espíritu Santo. Ya Pablo lo expresa en la carta a los Efesios, explicando el poder de la unidad del Espíritu.
Logramos la unidad al ser llenos del Espíritu, lo que sucede a través de nuestro tiempo de oración y teniendo todos un corazón que está dando fruto espiritual.
No es solo tratar de llevarse bien los unos a los otros, sino más bien la decisión de unirse a la visión que Dios entrega por medio del pastor de la congregación para el avance de la obra en esa ciudad o región.
Pero la unidad empieza por ti, cuando buscas intencionalmente tener tiempo con el Señor; y estableces una relación estrecha con Él; pidiéndole que te llene de Su Santo Espíritu; para que luego, ese fuego que arde en ti se propague a los demás.
Este es el principio del avivamiento espiritual, así que, seamos promotores de la unidad, de estar en la misma mentalidad y trabajando por un objetivo específico… “alcanzar más almas para Cristo”.
Oremos “Amado Señor, hoy pongo mi corazón en tus manos para que me ayudes a amar a todos los hermanos de la fe, a mantener la unidad y a trabajar en un mismo propósito. Creo en el poder de la unidad, y en la capacidad para alcanzar más. Que tu Santo Espíritu nos ilumine y nos fortalezca para vivir como Tú quieres, como pueblo unido, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito”. Filipenses 2:2 (NTV)
