NO PERMITAS QUE LA FE DECAIGA
Pastor Jorge L. Cintrón
“Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.” I Samuel 17:32
Hace bastante tiempo a tras aprendí esta lección: Satanás es como un perro chiguagua. Me imagino que usted en algún momento de su vida se habrá acercado a una casa donde hay un perro chiguagua el cual no lo conoce mucho a usted. Tan pronto el perrito lo ve comienza ladrar enloquecidamente. Mientras más uno se acerca a él más ladra con ese ladrido chillón ensordecedor de los perros chiguaguas. Cuando uno esta cerquita de él uno siente la sensación que va a ser mordido en uno de los tobillos por el perrito. Si usted se detiene en ese momento, en muchas ocasiones sucede, y levanta uno de sus pies y da un gran zapatazo en el piso que haga un gran ruido y dice con voz enérgica: “coja p’allá” el perrito lanza un alarido lastimoso y sale corriendo con el rabo entre las patas a esconderse. Así es Satanás cuando un cristiano lo enfrenta bajo el poder de la sangre de Jesucristo, con la autoridad del nombre de Jesucristo y ungido con el poder de la resurrección que obró en Jesucristo. Tal vez alguien pueda pensar que lo que he afirmado son unas afirmaciones llenas de arrogancia. No son afirmaciones llenas de arrogancias. Son afirmaciones llenas de fe de un corazón conforme al corazón de Dios
Durante cuarenta (40) días Goliat, el gigantón filisteo, se había estado parando frente a los escuadrones de guerra de Israel desafiándolos por la mañana y por la mañana y por la tarde: “Dadme un hombre que pelee conmigo; si él me venciere nosotros seremos vuestros siervos y si yo le venciere vosotros seréis nuestros siervos”. “Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaban y tenían gran miedo.” (I Samuel 17:11) Hasta que llegó David, un hombre que tenía un corazón conforme al corazón de Dios, y le dijo a Saúl “No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.” (I Samuel 17:32)
Hay una gran diferencia entre un creyente que tiene un corazón conforme al corazón y un creyente que no tiene un corazón conforme al corazón de Dios. Hágase el siguiente cuadro mental. Delante de usted hay dos sillas que representan las promesas de Dios para los creyentes. Hay dos personas: una es un creyente que no tiene un corazón conforme al corazón de Dios; la otra es un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios. Usted les indica a los dos creyentes: “estas sillas representan las promesas de Dios para los creyentes, les pido que se sienten en ellas conforme a su fe”. El primer creyente, el que no tiene un corazón conforme al corazón de Dios, se acerca a la silla con mucho cuidado, la toca, poco a poco se va sentando en ella, cuando gana confianza levanta sus piernas y luego con una sonrisa a flor de labios exclama: “Dios es bueno, la silla me aguantó y no se rompió” El otro creyente, el que tiene un corazón conforme al corazón conforme de Dios, se acerca apresuradamente a la silla, se tira en la silla, levantando inmediatamente sus piernas mientras exclama a toda voz “Dios es bueno y todas sus promesa son seguras.”
Muchos creyentes se han acostumbrado a darle a Satanás más poder que el que Satanás tiene. Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios no permite su fe decaiga aunque alrededor de él se encuentre un gigantón como Goliat desafiándole o un perro chiguagua ladrándole.
Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios sabe que Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)
Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios conoce que Juan el discípulo amado escribió en su primera carta: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (I Juan 4:4) Y que también Juan escribió más adelante en esa misma carta “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (I Juan 5:4)
Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios conoce que Juan como vidente escuchó una gran voz en el cielo que decía: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:10,11)
Al leer la historia de Goliat siempre me hago una pregunta: ¿Por qué Saúl, que era el rey de Israel, no salió a pelear contra Goliat? I Samuel 10:23 presenta una descripción física de Saúl: “Entonces corrieron y lo trajeron de allí; y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo.” Saúl era el hombre de guerra más alto de Israel; por qué no salió a pelear por Israel. Saúl tenía un corazón miedoso. Cuando Samuel convocó a Israel en Mizpa para presentar a Saúl como Rey de Israel sucedió algo que a veces pasa desapercibido. Al buscar a Saúl para ser presentado como rey no lo encontraban, saben porque, estaba escondido en el bagaje. (I Samuel 10:22,23) Uno de los pecados que cometió Saúl que eventualmente llevaron que Dios lo desechara como rey fue que ofreció sacrificios en Gilgal antes de ir a enfrentar a los filisteos.Se suponía que esos sacrificios los presentara Samuel, pero como este tardo siete (7) días en llegar y el pueblo desertaba Saúl decidió ofrecer él los sacrificios. El corazón que abriga miedo no puede ser un corazón conforme al corazón de Dios.
El miedo no permita que una persona actúe conforme a los reclamos de Dios. El miedo hace que una persona tenga una baja estima. Diez de los espías que fueron enviados por Moisés a observar la tierra prometida dijeron nosotros no podemos conquistar esa tierra porque los que habitan allí son gigantes y nosotros éramos, a nuestro parecer, como langostas y así les parecíamos a ellos. (Números 13:33)
David no tenía un corazón miedoso. Su corazón era conforme al corazón de Dios. Era un corazón lleno de fe. Al David decirle a Saúl “No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.” (I Samuel 17:32) Saúl le dijo a David “No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. (I Samuel 17:33) La respuesta de David es excelente “Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” (I Samuel 17:34-37)
La fe destierra del corazón el miedo y la fe se fortalece cuando un recuerda las maravillas que Dios ha hecho en la vida de uno.
Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios no puede utilizar estrategias humanas para pelear sus batallas. Saúl vistió a David con su armadura de guerra y al tratar de David de caminar con ella se dio cuenta que no podía hacerlo. Se tuvo que despojar de esas vestiduras y retomar las suyas. Dios le da a los creyentes que son conforme a su corazón las armas que necesitan para pelear sus batallas. Nunca cambies las armas que Dios te ha dado por las armas que los hombres te quieran dar.
Un creyente que tiene un corazón conforme al corazón de Dios sabe por la fe que su victoria no depende de él, sino del Dios al cual sirve. Goliat se burló de David y de las armas que llevaba con él. La respuesta de David a Goliat es una respuesta de fe; por un corazón conforme al corazón de Dios no permite que las situaciones que enfrenta hagan que su fe decaiga. “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.” (I Samuel 17:45-47)
El final de Goliat es conocido por aquellos que tienen un corazón conforme al corazón de Dios y por aquellos que no tiene un corazón conforme al corazón de Dios. Una persona que tiene un corazón conforme al corazón de Dios tiene un corazón lleno de fe y no permite que esa fe decaiga en ningún momento.
( Reacciona a NO PERMITAS QUE LA FE DECAIGA Fue presentado el domingo 26 de junio de 2022 a las 7:30pm en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

