
La Vanagloria la define el diccionario como “petulancia o la presunción de una persona en relación consigo mismo, valorándose como más importante que los demás”
Recuerdo que en mi juventud se acuñó una frase para describir a los vanagloriosos diciéndoles que “se creían la última coca-cola del desierto”
El egoísmo, el orgullo y la vanagloria son actitudes que Dios rechaza. En la Biblia, en la primera carta de Juan, capitulo 2, verso 16, dice así, “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (RVR60)
El deseo de tener el control sobre las cosas, de tener poder sobre los demás y de acumular riquezas materiales ponen a las personas en la posición de sobrevalorarse, creyéndose superiores a los demás, o porque tienen una posición, o porque tienen autoridad o simplemente porque tienen riquezas materiales.
Estoy seguro de que no se han dado cuenta de que la vida en la tierra no es eterna, sino temporal; hoy estamos vivos, pero mañana no sabemos.
En el versículo de hoy se establece con claridad de que la “vanagloria de la vida, no vienen de Dios, sino del mundo”; por lo tanto, es tú decisión sobre cual parámetro vas a vivir, los que Dios ha determinado o los que el mundo impone.
No caigas en este error que es pecado ante Dios, no permitas que la falsa recompensa del mundo opaque tu fidelidad ante el Señor, abre tus ojos espirituales para que puedas ver las cosas como Dios las ve y no como el mundo las quiere mostrar.
Durante estos tiempos de la pandemia he visto a muchos caer en enfermedad, estar hospitalizados, unos se han recuperado otros han partido, pero hay un elemento común, no importa cuan poderosos sean en la tierra, o cuanto dinero tengan, o cuanto orgullo tengan, han estado en la misma condición, y han tenido, tanto ellos como sus familiares que buscar la ayuda de Dios para salir de ese estado o su familia para recibir fortaleza en medio de la perdida de un ser amado.
Recibe esto, la vanagloria no agrada a Dios, pero, por otro lado, la humildad, la honestidad, la justicia, el amor, el dar y compartir; la fidelidad a Dios y la obediencia a Su Palabra son acciones que acercan tu corazón al del Padre celestial.
Oremos “Amado Señor, te doy gracias por mostrarme que el orgullo y el dominio controlador no te agradan, te pido que me ayudes a eliminar el orgullo y el egoísmo que me llevan a vivir en vanagloria, arranca de mi corazón la autosatisfacción a la que he aferrado por las tendencias de este mundo, ayúdame a ser libre de todo lo que no honra, lo pido en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. 1 Juan 2:16 (RVR60)
Buen Día
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
