
Cuando leemos en la Biblia sobre la vida de Jesús, queda claro que vino a la tierra con un propósito: “hacer discípulos”. Cuando dejó el planeta tierra, les dio a sus seguidores un trabajo: “hacer más discípulos”. Esto debería decirnos algo.
Si eres un médico, conductor, predicador o trabajador de la construcción, fuiste creado para un propósito. Ya sea que tengas un doctorado o que nunca te hayas graduado de la escuela, tu fuiste puesto en este planeta con un propósito; esto es que “todos existimos para seguir a Jesús y para guiar a otros a hacer lo mismo”.
En el primer siglo, la palabra “discípulo” no significaba lo que entendemos hoy. No se refería a un alumno en una escuela que se sentaba y aprendía ciertas verdades o ciertos principios, sino que se refería a un aprendiz.
Un discípulo era alguien que no solo aprendía principios o ideas, o incluso una filosofía. Un discípulo era alguien que aprendía a establecer una forma de vida. Un discípulo era un seguidor, no solo de un conjunto de enseñanzas, sino del maestro mismo y de la forma en que vivía el maestro.
Por lo tanto, la vida de un verdadero discípulo de Jesús significa seguirlo, con lo que llegaremos a ser más como él.
La vida de Jesús fue una vida de gracia, servicio y, en última instancia de muerte. Con su ejemplo, Jesús debe de convertirse en la pasión de nuestra vida, a causa del sacrificio de la cruz.
Por favor recibe esto con fe, “Si Jesús tenía tanta pasión por la obediencia al Padre, que estuvo dispuesto a morir en la cruz, nosotros deberíamos sentir tanta pasión por Él que estemos dispuestos a vivir bajo Su ejemplo como uno de sus discípulos”.
Te pregunto, ¿Estás siguiendo a Jesús… aprendiendo de Él y creciendo para ser más como Él?; si es así, ¿estás trayendo a otros al redil a lo largo del camino, diciéndoles, como Pablo les dijo a los creyentes de Corinto: “Sigan mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo”?
Todos hemos sido creados con talentos, capacidades, y características físicas y mentales diferentes, pero nos uno un mismo propósito… convertirnos en discípulos de Jesús y luego convertirnos en hacedor de discípulos para Jesús. Reflexiona y empieza a actuar para ser un discípulo que discípula
Oremos “Gracias Señor por haberme dado sabiduría y revelación para poder entender el verdadero significado de ser un discípulo de Jesús. Reconozco que mi vida es importante para Dios, por lo que recibo la revelación de ser un verdadero discípulo que sigue Su ejemplo y que me das la capacidad para hacer más discípulos y así ser verdaderos imitadores de Cristo, lo creo y establezco en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo”. 1 Corintios 11:1 (RVC)
Buen dia
Juan C Quintero
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