SEGUIR A JESÚS
Pastor Jorge L. Cintrón
“ El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).” (Juan 1:35-42)
Jesús, según la versión Reina-Valera 1960, utilizó la expresión “sígueme” al llamar a dos (2) de sus discípulos.
El Evangelio de Juan relata que dos (2) de los discípulos de Juan el Bautista comenzaron a seguir a Jesús. El relato identifica a uno de ellos como Andrés. El otro no es identificado, pero los estudiosos señalan que debió haber sido Juan, el que llegó a ser el discípulo amado y el autor del cuarto (4) Evangelio. Ellos, Andrés y Juan, se quedaron con Jesús. Andrés, luego, fue y trajo a su hermanos Simón a Jesús. Al verlos Jesús le dijo a Simón: “Tú serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro”. Al otro día Jesús quiso ir a Galilea y halló a Felipe y le dijo “sígueme”.
Los evangelios sinópticos; Mateo, Marcos, Lucas, señalan que una ocasión Jesús vio a un publicano, llamado Mateo/Leví, que era colector de impuestos haciendo su trabajo y le dijo “sígueme”
Felipe y Mateo/Levi al escuchar a Jesús decirle “sígueme” comenzaron a seguirle.
Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, los sinópticos, presentan un tanto diferente el llamado de los primeros discípulos de Jesús.
Estos evangelistas señalan que Jesús andando junto al mar de Galilea vio a Simón/Pedro, a Andrés, a Jacobo y a Juan y les dijo: “venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Esa expresión “venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”, para mí, es sinónima de la expresión “sígueme”.
Mas adelante en su ministerio Jesús se encuentra con un hombre y le dice “sígueme” (Lucas 9:59) Este hombre le responde a Jesús: “Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre”. Jesús le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. Se asume que este hombre no siguió a Jesús.
Relacionado con esa historia se presentan las historias de dos (2) hombres que le dijeron a Jesús que querían seguirle. Uno le dijo: “Señor, te seguiré adondequiera que vayas”. El otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa”. Al primero Jesús le dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. Y al segundo le dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. Se asume que estas dos personas, tampoco, siguieron a Jesús.
Hubo un hombre pudiente económicamente que se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Marcos 10:17) Durante el dialogo Jesús le dice: “Los mandamientos sabes”. Él le respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud”. “Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”. “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.
Hay personas como Andrés, Juan, Felipe, Mateo/Levi, Pedro y Jacobo que están dispuestos a seguir a Jesús. Hay otros como estos últimos cuatro (4) que no están dispuestos a seguir a Jesús. ¿Tú estás dispuesto a seguir a Jesús?
¿Qué es seguir a Jesús?
Entender el amor de Dios para ti. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. (Juan 3:16-18) Dios ama a uno tal como uno es, pero el amor de Dios exige cambios en uno. Al hombre pudiente Jesús le amó, pero le dijo Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”.
Reconocer a Jesús como el Salvador Personal. “Hemos hallado al Mesías.” le dijo Andrés a Pedro. “Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. (Romanos 10:9,10) “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. (Juan1:12,13)
No permitir que nada se interponga en la relación entre uno y Jesús.
Permitirle a Jesús que haga en uno los cambios que son necesarios.
Mantenerse uno íntegramente con su mirada puesta en Jesús. “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.
No se puede seguir a Cristo por lo que uno pueda obtener. Hay que tomar la Cruz de Cristo.
Es necesario que para seguir a Jesucristo; Él sea el centro de tu vida
Esta oración, si verdaderamente crees en Jesucristo, te puede ayudar a invitar a Jesucristo a que venga a tu vida, si nunca lo has hecho. Si ya lo has hecho esta oración te puede ayudar a reafirmarte en tu entrega a Cristo.
“Padre, reconozco que soy pecador.
Acepto que Jesucristo es:
Tu Hijo, que es el hijo de Dios,
Que murió en la cruz por mis pecados,
Que Tú, Padre, le levantaste de los muertos.
Gracias Jesús por pagar el precio de mis pecados.
Perdóname y hazme una nueva criatura.
Lávame con tu sangre y entra en mi corazón.
Te entrego hoy mi vida.
Te recibo como mi Salvador y Señor.
Santo Espíritu ven a mi vida.
Capacítame para vivir cada momento de mi vida de acuerdo a la decisión que hoy he tomado.
En el nombre de Jesucristo he orado. Amen"
N O T A:
Si al leer este mensaje quieres recibir a Jesucristo como tu Salvador personal envíame un mensaje a mi correo electrónico. Mi correo electrónico es cadenadeintercesión@yahoo.com Todo correo electrónico será leído solamente por este servidor y mantenido en completa confidencialidad.
Este mensaje será presentado el domingo 27 de enero de 2019 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.

