
Un hombre compró un perro de bronce, lo llevó a su casa y lo puso en la entrada principal; cuando los vecinos le preguntaron para qué era el perro, el hombre respondió que era para que lo cuidara a él y a su casa de los ladrones; al oírlo, los vecinos se burlaron de él y le dijeron que ese animal no estaba vivo, que era solo un objeto y no podría cuidarlo ni a él ni a su casa; a lo que el hombre respondió…
Así se ven ustedes rezándole a sus imágenes, pidiéndoles milagros, protección y sanidad a puros objetos, muñecos y estatuas que no tienen vida; y dejan a un lado al que vive y reina para siempre; al único DIOS verdadero que nos ama y que derrama grandes bendiciones a nuestras vidas, mismas que se las atribuyen a objetos inanimados… ¡Así se ven ustedes!
«Nuestro DIOS está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.»
