Púlpito Evangélico – LA SALVACIÓN

LA SALVACIÓN

Pastor Jorge L. Cintrón

 

(La versión en español que se utiliza de LA Biblia que se utiliza en este escrito es: Traducción en lenguaje actual (TLA))

 

Un cristiano es una persona que ama a Jesucristo, confía en Él como su Salvador, y le obedece como Señor. Cree lo que La Biblia dice sobre Cristo. Ha abierto la puerta de su vida para que Cristo entre en ella. Es uno que dice: “porque yo sé bien en quién he puesto mi confianza.” (2 Timoteo 1:12). Está seguro de que el Cristo vivo está con é1 como su Salvador.

 

La Biblia en enseña que el hombre es salvo por la gracia de Dios

 

“Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.”  (Efesios 2:8,9).

 

La palabra gracia que se utiliza en el Nuevo Testamento significa aquello que otorga u ocasiona placer, delicia o causa una actitud favorable. Ser salvo por gracia significa que el hombre es salvo como un regalo de Dios.

 

El hombre no puede hacer nada para merecer la gracia de Dios

 

Pero Dios los eligió porque él es bueno, y no porque ellos hayan hecho algo para merecerlo. Esto sólo puede suceder así porque Dios es bueno de verdad. (Romanos 11:6)

 

No rechazo el amor de Dios. Porque si él nos aceptara sólo porque obedecemos la ley, entonces de nada serviría que Cristo haya muerto”. (Gálatas 2:21)

 

La gracia posibilita la fe que es la respuesta agradecida del hombre a la iniciativa de Dios. La fe es la aceptación de la gracia de Dios.

 

Dios le prometió a Abraham que a él y a sus descendientes les daría el mundo. Se lo prometió, no porque Abraham hubiera obedecido la ley, sino porque confió en Dios; esto hizo que Dios lo aceptara.  Si la promesa de Dios fuera para los que obedecen la ley, entonces de nada serviría confiar en Dios, y su promesa no valdría de nada. Dios castiga a los que desobedecen la ley; pero cuando no hay ley, nadie es culpable de desobedecerla. 16 Por eso, para que la promesa de Dios tuviera valor para los descendientes de Abraham, Dios no pidió nada a cambio. Hizo la promesa para todos los que confiaran en él. No sólo para los que obedecen la ley, sino también para los que confían como Abraham. Por eso Abraham es el padre de todos nosotros. (Romanos 4:13-16)

 

Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló”. (Efesios 2:8)

 

La salvación solo se puede obtener por medio de Jesucristo

 

“Ustedes han actuado como los constructores que rechazaron una piedra, y luego resultó que esa piedra llegó a ser la piedra principal que sostiene todo el edificio. Sólo Jesús tiene poder para salvar. Sólo él fue enviado por Dios, y en este mundo sólo él tiene poder para salvarnos”. (Hechos 4:11,12)

 

“Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre”. (1 Timoteo 2:5).

 

La salvación libera al hombre del castigo del pecado

 

“Dios nos ha aceptado porque confiamos en él. Esto lo hizo posible nuestro Señor Jesucristo. Por eso ahora vivimos en paz con Dios”. (Romanos 5:1)

 

“Por lo tanto, los que vivimos unidos a Jesucristo no seremos castigados”. (Romanos 8:1).

 

El sacrificio de Cristo es suficiente para la salvación

 

Por eso Jesús nos asegura que ahora tenemos con Dios un pacto mejor. Antes tuvimos muchos sacerdotes, porque ninguno de ellos podía vivir para siempre. Pero como Jesús no morirá jamás, no necesita pasarle a ningún otro su oficio de sacerdote. Jesús puede salvar para siempre a los que, por medio de él, quieren ser amigos de Dios. Pues vive eternamente, y siempre está pidiendo a Dios por ellos. Jesús es el Jefe de sacerdotes que necesitábamos, pues es santo, en él no hay maldad, y nunca ha pecado. Dios lo apartó de los pecadores, lo hizo subir al cielo, y lo puso en el lugar más importante de todos. Jesús no es como los otros sacerdotes, que todos los días tienen que matar animales para ofrecérselos a Dios y pedirle perdón por sus propios pecados, y luego tienen que hacer lo mismo por los pecados del pueblo. Por el contrario, cuando Jesús murió por nuestros pecados, ofreció su vida una sola vez y para siempre”. (Hebreos 7:22-27; 9:12)

 

“Cristo no entró a ese santuario para ofrecer a Dios la sangre de animales, sino para ofrecer su propia sangre. Entró una sola vez y para siempre; de ese modo, de una vez por todas nos libró del pecado”. (Hebreos 9:12)

 

La seguridad de la salvación está en lo que Dios ha revelado en La Biblia:

 

Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

 

“Más bien, la Biblia dice: «El mensaje de Dios está cerca de ti; está en tu boca y en tu corazón.» Y ese mismo mensaje es el que les traemos: que debemos confiar en Dios. Pues si ustedes reconocen con su propia boca que Jesús es el Señor, y si creen de corazón que Dios lo resucitó, entonces se librarán del castigo que merecen. Pues si creemos de todo corazón, seremos aceptados por Dios; y si con nuestra boca reconocemos que Jesús es el Señor, Dios nos salvará. La Biblia dice: «Dios no deja en vergüenza a los que confían en él.»” (Romanos 10:8-11).

 

El creyente tiene seguridad de su salvación a través de:

 

El testimonio íntimo, “Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!» El Espíritu de Dios se une a nuestro espíritu, y nos asegura que somos hijos de Dios. (Romanos 8:15,16),

 

El hambre por la Palabra de Dios, “Por lo tanto, dejen de hacer lo malo. No se digan mentiras, no sean hipócritas, no sean envidiosos ni chismosos. Más bien, busquen todo lo que sea bueno y que ayude a su espíritu, así como los niños recién nacidos buscan ansiosos la leche de su madre. Si lo hacen así, serán mejores cristianos y Dios los salvará, pues ustedes han comprobado que el Señor es bueno. (1 Pedro 2:1-3)

 

El deseo de una vida santa, “Por eso, estén atentos y piensen bien lo que van a hacer, para que siempre hagan lo correcto. Y confíen plenamente en que Dios los tratará bien cuando regrese Jesucristo. Ustedes, antes de que conocieran la buena noticia acerca de Jesucristo, hacían todo lo malo que querían. Pero ahora deben obedecer a Dios en todo, como buenos hijos. Así que no hagan lo malo, sino manténganse apartados del mal, porque Dios los eligió para ser su pueblo. En la Biblia, Dios nos dice: «Yo soy un Dios diferente a los demás, por eso ustedes deben ser diferentes a las demás naciones.»” (1 Pedro 1:13-16)

 

El amor por los hermanos, “El amor que nos tenemos demuestra que ya no estamos muertos, sino que ahora vivimos. Pero si ustedes no se aman los unos a los otros, es porque todavía están bajo el poder de la muerte”. (1 Juan 3:14),

 

El anhelo de testificar, “¡Nosotros no podemos dejar de hablar de todo lo que hemos visto y oído!” (Hechos 4:20).

 

Hay dos preguntas que se pueden utilizar para diagnosticar la relación de una persona con Cristo. Primera pregunta, ¿Tienes el convencimiento en tu vida espiritual de que si murieras hoy irías al Cielo? La respuesta a esta pregunta indica la seguridad que uno tiene de su salvación. Vamos a suponer para la segunda pregunta que esta noche usted muere y tiene que presentarse ante Dios y él le pregunta; ¿Por qué crees que debo permitirte la entrada al Cielo? ¿Qué dirías? La respuesta a esta pregunta indica la base de la esperanza que uno tiene para su salvación.

 

“Jesús dio su propia vida para salvar a todo el mundo. En el momento oportuno, Dios nos demostró que quiere salvar a todos”. (1Timoteo 2:6)

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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