El poder es éticamente neutro; puede
ser usado para buenos o malos propósitos.
Todo depende del individuo y de los valores
morales que sustentan su acción.

Porque escrito esta: Vivo yo, dice el Señor,
que ante mí se doblará toda rodilla, y
toda lengua confesará a Dios.
De manera que cada uno de nosotros
dará a Dios cuenta de sí.
Romano 14:12
