
Recuerdo un día cuando mi madre le dijo a otra señora “¿y a usted no le remuerde la conciencia haber hecho eso?” y se refería a una mala decisión que esa señora había tomado. La conciencia es algo natural que todos tenemos y que genera “llamados de atención” cuando algo no está bien acorde con los parámetros de la cultura en la que nos desenvolvemos.
Ésta es una excelente noticia, pero ¿Qué pasa si en esa cultura los valores cristianos no existen?, la respuesta es, “la conciencia actuará incorrectamente puesto que está ausente la fe verdadera que sólo se encuentra en la Palabra de Dios”.
Hay casos de personas en el mundo que tienen la “conciencia cauterizada” es decir, que de tanto hacer el mal se han acostumbrado a esto y la conciencia ya no actúa para ellos.
Quien se acostumbra a hacer el mal, ese mal se le vuelve costumbre y el pesar, la pena y el dolor que causa el mal realizado se va desapareciendo con el tiempo; al igual, quien se acostumbra a hacer el bien, agudiza su mente y su vida para estar conectado con el bien y ser sensible a las señales de la conciencia.
Cuando una persona acepta a Jesús como su Señor y salvador personal, entonces el Espíritu Santo es el que guía la conciencia, es Él quien nos alerta para que la conciencia actúe acorde con los principios dados por Dios. El Espíritu Santo nos guía, enseña y nos “avisa” para responder y actuar como el Señor quiere que lo hagamos.
Claro está, la decisión de actuar es nuestra, Él nunca nos obliga a seguir sus principios, en su amor y misericordia nos anuncia y nos previene, pero al final la decisión está en cada uno de nosotros, si somos obedientes avanzaremos más en nuestro crecimiento espiritual, si no el Señor seguirá actuando en nuestro interior hasta que decidamos hacer lo correcto.
Hoy tienes una invitación para permitir que sea el Espíritu Santo el que edifique tu conciencia y así actuar acorde con la Palabra de Dios la cual te da el poder para rechazar toda aquella influencia negativa que viene de la cultura actual en la que hay ausencia de Dios.
Déjese guiar hacia el bien de Dios y rechace todo lo que no provenga de Él.
Oremos: “Señor, gracias por crearnos con la conciencia en nuestras vidas, pero más gracias te damos por tu Espíritu Santo. Abro mi mente y mi corazón para ser obediente y seguir sus santos consejos. Hoy pido que sea mi guía, quien edifique mi mente y que me siembre Tus principios para ser establecido en Tu Palabra, lo pido en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Todo es limpio para los que viven limpiamente; todo es sucio, en cambio, para los manchados y los incrédulos, pues tienen manchadas su mente y su conciencia”. Tito 1:15 (BLPH)
Buen Día
Juan C Quintero
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