Reconocemos las grandeza de Dios cuando entendemos
que no hay un sólo lugar que EL no esté. Descansa en
el conocimiento de que no puedes ir a
donde Dios no pueda alcanzarte.

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde me huiré de tu presencia?
Si subiera a los cielos allí estás tú; y si en el Seol
hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare
las alas del alba y habitare en el extremo del
mar aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
Salmos 139:7-10
