CELEBREMOS POR EL QUE VIENE
Pastor, Jorge L. Cintrón
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”
Mateo 3:11,12
El Antiguo Testamento finaliza con unas palabras proféticas. El profeta Malaquías afirma al final de su libro: “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 4:1-3) Las palabra finales de su libro profético son: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” (Malaquías 4:5,6)
A través del pensamiento del pueblo judío según se descubre en el Antiguo Testamento corren los conceptos de que Jehová enviaría nuevamente a Elías y que levantaría un profeta semejante a Moisés. El libro de Deuteronomio presenta esta última profecía al señalar Jehová Dios que levantaría posteriormente otro profeta como Moisés: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.” (Deuteronomio 18:15)
Durante el tiempo del ministerio terrenal de Jesús el pueblo judío vivía en la esperanza de la llegada del Profeta y del advenimiento de Elías.
La interpretación de estas esperanzas, especialmente la del advenimiento de Elías, se convierten para muchos en algo desconcertante.
Juan el bautista fue interrogado si él era el cumplimiento de la profecía del advenimiento de Elías. Su respuesta fue: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor,….. Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.” (Juan 1:23,26-27) El evangelista Mateo presenta que Juan el bautista predicaba diciendo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.” (Mateo 3:11,12)
Los tres (3) evangelios sinópticos –Mateo, Marcos y Lucas- presenta que Jesús en una ocasión tomó a su círculo intimo de discípulos –Pedro, Jacobo y Juan- y los llevó a un monte alto y se les transfiguró y vieron su gloria y con Él a Moisés y a Elías. Al bajar del monte de la transfiguración y ante las inquietudes de sus discípulos Jesús les dice: “A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” (Mateo 17:11,12)
Estando Juan el bautista en la cárcel envió dos de sus discípulos para preguntarle a Jesús: “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (Mateo 11:2,3) La respuesta que Jesús le dio a estos discípulos de Juan fue: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” (Mateo 11:4-6) Y posteriormente señaló “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” (Mateo11:11)
Jesús es el esperado. Las expectativas del Antiguo Testamento se cumplen en Él. Jesús es la simiente de la mujer de Génesis 3:15, el profeta que vendría (Deuteronomio 18:15) y el Sol de justicia de Malquías.
No tan solo eso sino que es aquel del cual se vislumbra en todos los libros del Antiguo Testamento.
Recientemente preparé una adaptación de un escrito que titulé Jesús vislumbrado a través del Antiguo Testamento
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Génesis; Simiente de la mujer
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Éxodo; Cordero de Dios
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Levítico; Sumo Sacerdote:
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Números; Serpiente de bronce
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Deuteronomio; Profeta que ha de venir
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Josué; Cordón de grana
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Jueces; Caudillo militar
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Rut; Quien redime
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I Samuel; Sacerdote fiel
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II Samuel; Linaje de David
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I Reyes; Mayor que Salomón
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II Reyes; Elías ascendido al cielo
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I Crónicas; Arca del pacto
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II Crónicas; Edificador del templo
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Esdras; Restaurador del templo
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Nehemías; Edificador
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Ester; Abogado
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Job; Redentor
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Salmos; Pastor
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Proverbios; Sabiduría
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Eclesiastés; Predicador
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Cantar de los Cantares; Amado
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Isaías; Siervo Sufriente
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Jeremías; Renuevo.
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Lamentaciones; Varón de dolores;
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Ezequiel; Hijo del Hombre
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Daniel; Cuarto varón
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Oseas; Esposo fiel
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Joel; El bautizador
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Amós; Hacedor de justicia
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Abdías; Poderoso para salvar
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Jonás; Señal de la resurrección
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Miqueas; Señor de paz
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Nahum; Fortaleza
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Habacuc; Dios de la salvación
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Sofonías; Purificador
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Hageo; Deseado de las naciones
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Zacarías; El renuevo
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Malaquías; Sol de justicia
El mensaje de Juan el bautista es claro. El que viene tras mí es más poderoso que yo. El que viene tras mi os bautizará en Espíritu Santo El que viene tras mi os bautizará con fuego. El ministerio de Juan el bautista denunciaba el pecado y llamaba a arrepentimiento pero no podía liberar del pecado. El que viene, Jesús, liberta del pecado. Su obra se realiza a través de la ministración del Espíritu Santo. El Espíritu que “convence de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.”(Juan 16:8-11)
Adviento, que comienza hoy, es tiempo de preparar para la celebración de Navidad. La Navidad es la celebración por aquel que vino, Jesús el Salvador del mundo. Libertador del pecado.La mejor manera de prepararse para Navidad es permitiéndole a Cristo que nazca en el corazón de uno.
¡Celebremos porque Jesús ha nacido!

