
Consumimos no solo alimentos, sino también consumimos lo que entra por los sentidos.
Tomamos alimento físico y recibimos alimento visual y auditivo por medio de lo que vemos y escuchamos a diario. Entonces surge la pregunta: ¿con qué estás alimentando tus sentidos?
Porque con lo que te alimentes a diario eso es lo que permanecerá en tu interior.
Si lo que consumes a diario son noticias alarmistas, críticas y temores que el mundo quiere implantar en tu corazón, entonces tus dudas crecerán.
Pero, por otro lado, si te llenas de la Palabra de Dios, tu fe será inamovible.
En la Biblia, en la carta a los Romanos, capítulo 10, verso 17, dice: “Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios”. (RVC)
El mensaje es claro, la fe es el fruto de permanecer escuchando y estudiando la Palabra de Dios.
Debes saber que alimentas tu fe; tus temores se morirán de hambre; pero si alimentas tu mente con lo contrario, tu fe se enfriará.
Tu mente es un campo fértil; por lo tanto, asegúrate de sembrar en ella semillas de la verdad eterna.
Para esto necesitas dedicar tiempo diario a la lectura de la Biblia, pero no como un simple ritual religioso, sino porque sabes que este es el alimento fundamental para nutrir tu confianza y para que aprendas a distinguir las voces que te hablan, si son de Dios o del enemigo.
Te invito para que reemplaces quince minutos de redes sociales o noticias por quince minutos de lectura de la Palabra de Dios; así tu fe se fortalecerá.
Oremos: “Amado Señor, te pido que despiertes en mí un hambre insaciable por tu Palabra viva. Quiero intencionalmente llenarme de Ti y de tu voz antes que de las cosas del mundo; ayúdame a lograrlo. Esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios”. Romanos 10:17 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
