El poder de la oración cambia nuestras circunstancias
y nuestro corazón. A veces Dios responde cambiando
la situación, y otras veces responde transformándonos
a nosotros para enfrentarla con fe. La oración nos
acerca a Su presencia y nos permite descansar en
Su voluntad, sabiendo que Él siempre
escucha a Sus hijos.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré
cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33:3
