
Cuando hay incertidumbre, y cuando no sabes qué hacer al levantarte en la mañana, es un síntoma de que tu vida está descontrolada
Esto ocurre en la mayoría de los casos porque has permitido que las circunstancias gobiernen sobre tus pensamientos, actitudes y acciones.
Puedes encontrar muchas excusas para sentirte así, “que no tienes un ingreso fijo”; “que tu vida no va para ningún lugar”; “que no hablas inglés”, “que los días pasan y estás siendo improductivo(a)”, etc.
Pero esa no es la vida que Dios quiere que tengas.
Hoy es un buen día para cambiar esta negativa tendencia
En la Biblia, en la segunda carta a los Corintios, capítulo 3, verso 18, dice así, “Así que todos nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos la gloria del Señor como si fuéramos espejos. Y el Espíritu del Señor nos va transformando de gloria en gloria, y cada vez nos parecemos más a él”. (NBV)
Para que tu vida se reconecte con el propósito de vida dado por Dios, es necesario que apliques lo que el versículo de hoy nos invita a hacer, esto es, “vernos reflejados en la Palabra de Dios y dejar que el Espíritu Santo vaya haciendo la obra en nuestro interior”
Tú puedes recibir ayuda del poder sobrenatural de Dios, pero es necesario que tanto tu mente como tu corazón se alineen con la Palabra de Dios.
Parte del plan del enemigo es mantenerte distraído y confundido, pero tú lo vences meditando en la Palabra de Dios, porque hay la promesa de que vas aumentando en ver el reflejo de la gloria del Señor en tu vida.
Deja que sea Su verdad la que penetre profundamente en tu espíritu
Lleva cautivo cada pensamiento a la obediencia a Su Palabra y declara con fe que las promesas de Dios de hacen realidad sobre tu vida
Oremos, “Amado Señor, gracias por mostrarme un camino para ser libre de la falta de propósito. Decido aceptar el reto de parecerme más a ti, de entregarle mis pensamientos a Cristo y de vivir en obediencia a Tu Palabra, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Así que todos nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos la gloria del Señor como si fuéramos espejos. Y el Espíritu del Señor nos va transformando de gloria en gloria, y cada vez nos parecemos más a él”. 2 Corintios 3:18 (NBV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
