
«Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley? ¡Por supuesto que no! Es porque creen el mensaje que oyeron acerca de Cristo» Gálatas 3:5
Dicen Las Escrituras, que el Día de Cristo, cuando Él vuelva, se dará una escena trágica. Muchas personas se darán cuenta, se percatarán, se encontrarán con la trágica realidad, de que NO VAN a ser incluidos en el Reino de los Cielos. Irán a otra realidad catastrófica.
Entonces, llenos de asombro, “sin entender nada”, confundidos y totalmente desconcertados, le preguntarán al Señor Jesucristo: “Señor ¿qué está pasando aquí?, ¡nosotros en tu Nombre hicimos milagros y hasta expulsamos demonios!”; es decir, para ellos, estuvieron a un “nivel altísimo de santidad”. La respuesta del Señor Jesucristo será lastimosamente dura: Bueno, yo a la verdad nunca supe quiénes eran ustedes (Mateo 7:22).
Y esto sucederá, porque portarse bien es obligatorio para agradar a Dios, pero para salvarse hay que lavar los pecados, hay que limpiarlos, y esto sólo se puede si entregamos nuestra vida a Cristo para que Él sea nuestro Señor, ¡y Salvador!.
Ese es el peligro de creer que las buenas obras alcanzan para lograr una relación con Dios.
21 Enero 2026

