BIENAVENTURADO EL HOMBRE QUE CONFÍA EN DIOS
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el
28 de abril de 7:30pm
Texto Bíblico: Jeremías 17:7,8
“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
Jeremías 17:7,8
Hace algún tiempo esbocé el siguiente pensamiento: “Aunque a tu alrededor la bonanza comience a transformarse en tempestad mantén la calma; Jesucristo está a tu lado y cuando sea el tiempo adecuado Él dirá la palabra que hará que retorne la bonanza”. Al esbozar ese pensamiento había venido a mi mente la experiencia que tuvieron los discípulos en una barca mientras cruzaban el Mar. (Mateo 8:23-27; Marcos 4:35-41; Lucas 8:22-25)
El evangelista Lucas presenta ese acontecimiento como uno que sucedió en un incidente rutinario de la vida de ellos. Jesús le dijo a los discípulos: “Pasemos al otro lado”. Y partieron. Jesús se durmió en la barca y de momento se desencadenó una tempestad que amenazó con hacer zozobrar la barca. Los discípulos despertaron a Jesús y le diciéndole: “¡Maestro, Maestro que perecemos!” Jesús se despertó y reprendió al viento y las aguas y se hizo la bonanza.
Los evangelistas presentan otro incidente parecido a este en el cual los discípulos se enfrentan a otra tempestad en la mar. (Mateo 14:22-33; Marcos 6:45-52; Juan 6:15-21) Jesús no estaba en la barca, pero al ver a sus discípulos luchando contra la tempestad se acerca a ellos caminando sobre las aguas y calma la tempestad.
La mayoría de las ocasiones las tempestades que llegan a la vida de las personas llegan sin avisar. Las dificultades llegan para aquellos que tenemos a Jesús en la barca de nuestras vidas y para aquellos que no tienen a Jesús en la barca de sus vidas.
El profeta Jeremías en medio de la gran crisis religiosa y política que vivía Israel expresó “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová” (Jeremías 17+7).
Un día el patriarca Job estaba disfrutando de todas las bendiciones que Dios había derramado sobre él y comenzó a perderlo todo. Perdió parte de su familia. Perdió gran parte de sus riquezas. Perdió su salud. Job no entendía lo que estaba pasándole. Él afirmaba que era un hombre que había vivido su vida de forma correcta. Estaba en lo correcto al hacer esa afirmación. Dios en dos ocasiones de forma explicita dice en ese libro que Job que este hombre era “un varón perfecto y recto, temerosos de Él y apartado de todo mal”. (Job 1:8, 2:3) Job desconocía que detrás de toda esa crisis que estaba atravesando se encontraba Satanás. Satanás afirmaba que Job servía a Jehová porque Jehová lo había bendecido, pero que si perdía todas esas bendiciones maldeciría a Dios. Dios le permitió a Satanás que se levantase contra Job. Dios sabía que Job era un hombre que verdaderamente confiaba en Él y que saldría de aquella crisis fortalecido. Así fue y en medio de la crisis hizo una de las expresiones más extraordinarias que ser humano puede haber hecho.
“Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;
Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;
Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”
(Job 19:25-27)
José fue enviado por su padre a que viera como estaban sus hermanos y le trajese noticias de ellos. (Génesis 37:1-36, 39:1-47:27) Sus hermanos se ensañaron contra él y lo vendieron como esclavo. La mujer de Potifar trató de seducirlo, pero José se mantuvo fiel a Dios. Fue a dar a la cárcel, pero se mantuvo confiando en Dios y ese Dios lo sacó de la cárcel y lo colocó en un lugar de eminencia en Egipto. José fue el instrumento que Dios utilizó para preservar a aquella simiente de Abraham de la cual saldría su pueblo escogido y en el cual nacería el Cristo.
El profeta Daniel también puede ser mencionado como un hombre que aún en medio de la crisis se mantuvo confiando en Dios. (Libro de Daniel) Daniel fue arrancado de su tierra en medio de una crisis. Su confianza en Dios no le permitió contaminarse con los manjares y deleites de los reyes babilónicos. Su confianza en su Dios lo llevó a lugares prominente en el imperio Babilónico. Su confianza en Dios le dio la victoria en momentos en los cuales sus enemigos se ensañaron contra él. Su confianza en Dios hizo que los leones no le destrozaran.
El profeta Jeremías en medio de la gran crisis religiosa y política que vivía Israel expresó: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” (Jeremías 17:7,8)
Ese pensamiento resuena en palabras casi idénticas en el Salmo 1
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.
Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.
El Salmo 1 presenta una comparación entre el hombre justo y los hombres pecadores. Utilizando el vocabulario que he estado usando este Salmo presenta una comparación en entre el hombre que confía en Dios y el hombre que no con fía en Dios. No me interesa en esta ocasión el hombre que no confía en Dios. Me interesa el hombre que confía en Dios.
¿Qué dice este Salmo 1 sobre el hombre que confía en Dios? El hombre que confía en Dios es feliz. El hombre que confía en Dios se deleita en las cosas de Dios. El hombre que confía en Dios siempre saboreará la victoria. Probablemente alguien podría señalar al recordar los ejemplos que señalé hace unos instantes –Job, José, Daniel-, pero ellos pasaron por momentos muy difíciles. Tanto el Salmo 1 como Jeremías contestan ese señalamiento.
El Salmo 1 afirma que el hombre que confía en Dios: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.” Jeremías señala que el hombre que confía en Dios: “Será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
El que confía en Dios tiene unas reservas que le mantendrán victorioso aún en medio de las crisis. El escritor del Salmo 34 lo expresa de otra forma. (Salmo 34:4-9)
“Busqué a Jehová, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.
Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.
Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende.
Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.
Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.”
Jesús al concluir el Sermón del Monte lo expresó así: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24,25)
Nuestro país, si entrar en disertaciones del por qué, vive momentos de crisis. Muchas de nuestras familias viven momentos de crisis. Nuestras familias deben ser dirigidas por creyentes que confiemos plenamente en Dios. Los que confiamos en Dios nos tenemos que levantar como ejemplo y testimonio de que aquellos que confiamos en Dios a través de Jesucristo somos bienaventurados. La vida de los de los que confiamos en Dios debe ser una invitación a otros para que confíen en Dios a través de Jesucristo.
“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

