
La inseguridad lleva a las personas a vivir intranquilas, nunca toman decisiones completas, porque por su condición creen que se han equivocado, se confunden permanentemente y hacen que las personas a su alrededor se incomoden por sus cambios permanentes.
La inseguridad y la duda van de la mano y estas pueden tener sus raíces en muchas cosas, por ejemplo, por maltratos en su infancia, desconocimiento de las cosas, comentarios despectivos, o incluso por experiencias dolorosas del pasado.
Así entonces la inseguridad y la duda debilitan tu capacidad de decidir, te distraen y atrasan el que puedas alcanzar metas claras.
En la biblia vemos un caso de duda está en el evangelio de Mateo, capítulo 11, verso 3, en el que se relata que Juan el Bautista expresó sus dudas sobre la identidad de Jesús, y dice así, “¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro? (NTV)
La pregunta de Juan puede sorprendernos, porque había sido él mismo el que bautizo a Jesús en el rio Jordán y quien fue testigo del momento del anuncio que hizo el Padre desde el cielo y de la aparición del Espíritu Santo que descendió sobre Jesús en forma de paloma.
Pero algo si fue sabio en medio de la duda e inseguridad de Juan, en lugar de dejarse llevar por la confusión y la depresión, elevó sus dudas ente Jesús.
Así Jesús le envió a Juan la respuesta de forma amable y presentó sus milagros como prueba de que él era el Mesías.
Debemos saber que hay dos formas para actuar cuando hay dudas e inseguridades, por un lado, se quedan en el circulo sin fin de avanzar y retroceder, o por otro lado se busca la respuesta en la verdad de la Palabra de Dios y en la oración ferviente.
En Juan 15:15, Jesús dijo esto, “Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer”. (RVC)
No vivas en la duda y en los temores que generan la inseguridad, más bien mantente conectado(a) a Jesús porque Él es fuente de vida, y por quien podemos tener certeza en lugar de duda.
Oremos, “Amado Señor, reconozco hoy que las dificultades, el pasado de dolor, la desinformación y la desesperación han sembrado duda e inseguridad en mi corazón, por lo tanto, renuevo mi fe en Ti y te pido que me des fortaleza y capacidad para no dudar, sino para vivir en fe avanzando, sabiendo que Tu estas de mi lado, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer”. Juan 15:15 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
